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Rutas urbanas

El maestro de Gaudí en Barcelona

Visita a los fascinantes edificios del arquitecto Domènech i Montaner, al que se le dedicará este año una gran exposición

El recinto del hospital Sant Paul, una mini-ciudad modernista en Barcelona, obra de Domènech i Montaner. / Robert Ramos

En noviembre de 2016 abrirá sus puertas la que seguramente será la exposición definitiva sobre Lluís Domènech i Montaner (1849-1923), uno de los arquitectos fundamentales del modernismo catalán, o quizás cabría decir la figura más influyente en la creación de ese movimiento que impregnó todas las artes y la sociedad catalana desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el XX. Suyos son el Palau de la Música y el hospital de Sant Pau, dos hitos de la Barcelona de principios del siglo XX, ambos calificados patrimonio mundial por la Unesco y revolucionarios en muchos aspectos.

La exposición, que se exhibirá en el CaixaForum de Barcelona, tiene el propósito de aportar nuevos datos e interpretaciones a la compleja personalidad y obra de Lluís Domènech i Montaner. Un hombre de su tiempo, fascinado por las nuevas tecnologías, apasionado por la historia, polifacético, social y políticamente implicado, poliédrico. Su comisario, Lluís Domènech i Girbau, bisnieto del genial arquitecto y gran erudito de la obra domenequiana, pone de relieve la vocación de la exposición de ahondar en los tres ejes básicos de la figura y la obra de Domènech i Montaner: la europeidad, la innovación y la transversalidad, que se plasmarán en las distintas interpretaciones del modernismo en toda Europa y en los trabajos del propio Domènech i Montaner.

La Casa Lleó Morera. / Joan Sánchez

Punto importante son los viajes iniciáticos del arquitecto por las capitales europeas, en las que un nuevo concepto estético y social estaba naciendo, como Viena y Ámsterdam, así como a sus recorridos por la geografía catalana en busca de las raíces de su país y el descubrimiento de los grandes tesoros del románico. Como innovador, Domènech i Montaner fue un gran pionero, un técnico con inimaginables recursos que utilizó los avances de su tiempo para crear nuevas formas con criterios estéticos y funcionales. “Además de gran artista, Domènech i Montaner era un técnico con enormes conocimientos”, cuenta Lluís Domènech i Girbau, “que aplicó para conseguir la exquisita acústica del Palau de la Música o solucionar el complicado emplazamiento de la señorial Casa Fuster, ubicada en la intersección del paseo de Gracia con el popular barrio de Gracia, sin olvidar el novedoso concepto social que aportó el hospital de Sant Pau”.

Las referencias europeas son otro de los elementos fundamentales para comprender la obra de Domènech i Montaner. Por ejemplo, la Ámsterdam de Hendrik Petrus Berlage, cuyo edificio de la Bolsa tiene evidentes similitudes con el maravilloso Castell dels Tres Dragons que Domènech i Montaner hiciera para la Exposición de 1888; la Bruselas donde Victor Horta levantó su Casa del Pueblo —ya destruida— con numerosos paralelismos con el Palau de la Música; hasta llegar a la Viena de Otto Wagner, alma de la Sezession austriaca.

Javier Belloso

Maestro de Jujol y Gaudí, en su asombroso eclecticismo las artes aplicadas adquieren protagonismo. Al estilo floral se unen referencias medievales, góticas o de la arquitectura hispano-árabe. Pináculos, cúpulas y torretas conviven con esgrafiados o vitrales; y el ladrillo y el hierro vistos con los materiales cerámicos que tanto le gustaban (azulejos, cerámica vidriada, trencadís y mosaicos con formas de animales o plantas).

Una ruta por Barcelona tras la huella del arquitecto debe comenzar con sus dos obras universales: el Palau de la Música Catalana y el hospital de Sant Pau, recientemente reformado y abierto al público (construido entre 1902 y 1930 en L’Eixample barcelonés, las obras de rehabilitación del enorme recinto hospitalario duraron cinco años y en ellas participaron 67 despachos de arquitectos, con un coste de 72 millones de euros). Entre sus otras obras no hay que perderse la Casa Fuster (paseo de Gracia, 132); la Casa Lleó Morera (paseo de Gracia, 35), también visitable desde hace unos meses; la Casa Thomas (calle de Mallorca, 291); el edificio del Palau Montaner (calle de Mallorca, 278); la Fonda Espanya (calle de Sant Pau, 9); el Castell del Tres Dragons (paseo de Picasso, 5) y el edificio de la editorial Montaner i Simón (calle de Aragó, 255), que es la primera obra importante del arquitecto en la ciudad y que desde el año 1989 acoge la Fundación Antoni Tàpies. Fuera de Barcelona, la obra domenequiana se puede apreciar en Reus (con el Instituto Pere Mata y varias casas en su centro, como la Navàs) y en Canet de Mar (donde se conserva la casa familiar y el Castell de Santa Florentina, de inspiración medieval y que ha servido de plató para la serie de Juego de tronos). Comillas, en Cantabria, también tiene ejemplos de su obra: el seminario y la rehabilitación del cementerio, con la colaboración del escultor Josep Llimona, que pone de manifiesto su pasión por lo medieval.

Guía

  • Casa Fuster. Passeig de Gràcia, 132.
  • Casa Thomas. Mallorca, 293.
  • Palau Montaner. Mallorca, 278.

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