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Tokio contra el estrés

La actriz Ana Álvarez recuerda su etapa como modelo, cuando el pasaporte era su mejor acompañante

La actriz Ana Álvarez. Ampliar foto
La actriz Ana Álvarez.

La actriz está a punto de ponerse los hábitos. Interpretará a una monja en De púrpura y escarlata, una película de terror que empieza a rodar en breve con Fernando Tejero y Ernesto Alterio. En otra vida que ahora ve muy lejana fue modelo, y lo que más le gustaba de aquello era el vivir con el pasaporte en la mano.

¿Adónde le llevó su trabajo?

Pues nada más acabar el instituto, con 17 años, decidí darme un tiempo para conocer mundo. Me hicieron un casting para ir a trabajar a Tokio y lo pasé. Sigue siendo el sitio que más me ha sorprendido.

El listón de lo chocante debía estar alto, pero aun así, ¿qué le impactó?

Todo. Yo vivía en un piso en la zona de Roppongi con otras modelos, una inglesa y una canadiense. En el piso de arriba teníamos una oficina y cada día a las siete de la mañana el jefe se dedicaba a perseguir a su secretaria escaleras arriba, escaleras abajo, apuntándola con una pistola de agua. A veces lo hacían al revés también y ella le perseguía a él. Creo que era una especie de motivación para empezar la jornada, igual que tiran bolas antiestrés o juegan con marionetas.

¿Qué hacía para desconectar?

Iba mucho al parque de Ueno. Hay unos parques impresionantes. Pero en Tokio consigues sentir una especie de paz hasta en las mayores multitudes de Shibuya.

¿Y cómo fue el regreso?

¡Todo me parecía atrasado en España! Imagínate, en los ochenta. Pero duré poco. Después de eso, me fui otros seis meses a Grecia y después a Francia. El trabajo de modelo no me entusiasmaba, pero tenía sus ventajas.