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Galápagos, aventura salvaje

Es el destino soñado de los amantes del mundo animal, donde uno puede acercarse a poca distancia a iguanas y leones marinos sin que se asusten. Un archipiélago singular

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Una turista retrata a un león marino en la isla de Santiago, en Galápagos (Ecuador).

En el imaginario colectivo, las islas Galápagos son ese enorme zoo natural a cielo abierto que visitó Darwin en 1835 en su viaje a bordo del Beagle, lleno de iguanas, tortugas gigantes, lobos de mar y todo tipo de animales endémicos que sestean al calor de los paisajes volcánicos. Bien, pues Galápagos es exactamente así, tan espectacular como lo habíamos soñado siempre. Y lo que hace único a este archipiélago ecuatoriano es que su fauna no tiene miedo al hombre. Uno puede estar a 30 centímetros de un albatros, de una iguana o de un león marino sin que estos se inmuten.

Las islas son tan secas, áridas y carentes de comida que la evolución no dio ninguna oportunidad a los grandes mamíferos. Este es el reino de los reptiles y de las aves marinas. Pero precisamente por eso es un territorio muy frágil, declarado parque nacional, en el que las visitas están completamente reguladas. Aquí va un manual de instrucciones por si alguien quiere darse el capricho de viajar a la prehistoria:

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Dos piqueros patiazules o alcatraces patiazules ('sula nebouxii') en las islas Galápagos.

Cómo reservar

Lo primero: contactar con el hotel o el barco elegido y reservar plaza para las fechas deseadas. Luego se hace el prerregistro (obligatorio) para la visita en la web (www.gobiernogalapagos.gob.ec/pre-registro-tct), detallando las fechas y el lugar de alojamiento. En un plazo de tiempo se recibe un correo electrónico autorizando la entrada a Galápagos. El número máximo de visitantes que admiten las islas son 110.00 al año (aunque algunos años esta cifra sube hasta 200.000).

Tasas

En el aeropuerto de Guayaquil se ha de rellenar la Tarjeta de Control de Tránsito (TCT), que cuesta 10 dólares (unos 8,80 euros). Y al llegar a Galápagos hay que pagar una tasa de entrada de 100 dólares (unos 88 euros).

Cómo llegar

Los vuelos salen siempre desde Guayaquil, en la costa continental ecuatoriana, hacia los aeropuertos isleños de San Cristóbal, Baltra e Isabela. Lan tiene vuelos diarios des Guayaquil hasta Baltra y San Cristóbal desde 335 euros, ida y vuelta.

Cómo moverse por las islas

Solo hay dos formas de explorar Galápagos. Desde tierra: alojándose en un hotel de una de las cuatro islas habitadas y, desde allí, moverse por la propia isla o a otras con una agencia de viajes local (está prohibido moverse dentro del parque nacional sin guía oficial). O en barco. Esta segunda opción no es la más barata, pero es la más práctica, ya que permite ver más lugares en menos tiempo, en particular las islas más remotas y no habitadas.

La mejor época

Mayo y junio son los mejores meses para visitar Galápagos, coincidiendo con la temporada de reproducción. En noviembre y diciembre es época de cortejo de las aves marinas, y con el choque de las corrientes marinas hay más alimento en el mar y, por tanto, más actividad.

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Mapa de las islas Galápagos, en Ecuador.

las Islas más recomendables

Isabela

Es la más grande y la de paisajes más sobrecogedores. Es la más indicada también para quienes viajan alojándose en tierra, ya que hay muchas cosas que ver en el interior, y desde ella se puede acceder a otras islas cercanas. Los paisajes más espectaculares están en la costa Oeste, en el canal de Bolívar. Los alojamientos y servicios turísticos (agencias, centros de buceo…) están en Puerto Villamil. Isabela cuenta con siete kilómetros de playas de arena blanca repobladas con palmeras.

Floreana

Una isla pequeña y poco habitada (apenas viven 200 personas en ella), muy indicada para quien quiera practicar el buceo y el snorkel. Tiene bellos paisajes volcánicos en la cumbre y una laguna con una colonia de flamencos. Vida tranquila y sosegada: apenas hay cuatro alojamientos.

San Cristóbal

Aquí está Puerto Baquerizo Moreno, la capital de las islas, con todo tipo de alojamientos y servicios. A las afueras del pueblo se construyó un centro de interpretación muy moderno y bien equipado que merece la pena visitar para conocer más sobre el archipiélago. Allí mismo empieza un sendero bien pavimentado que sube hasta un mirador y luego llega a Playa Baquerizo, la bahía donde atracó por primera vez el Beagle y donde Darwin puso por primera vez pie en las Galápagos. Una estatua recuerda este hecho. Desde Puerto Baquerizo se pueden contratar excursiones a Punta Pitt (snorkel con lobos marinos) o a Cerro Brujo.

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El Pináculo en la isla de Bartolomé (Galápagos, Ecuador).

Bartolomé

No está habitada y solo se puede llegar en barco autorizado. Tiene maravillosos paisajes volcánicos y un sendero habilitado por el parque para ver la fauna. Aquí se encuentra la famosa roca llamada Pináculo.

Española

Una de las islas más interesantes, porque está deshabitada y tiene grandes colonias de aves marinas. Solo se puede llegar en un barco crucero o contratando alguna excursión desde San Cristóbal. Está llena de iguanas marinas que sestean indolentes en mitad del muelle de atraque, sin importarles si pasas a centímetros de ellas, o en las negras rocas volcánicas de la costa. Un sendero autorizado por el parque permite recorrer buena parte de la isla.

Santa Cruz

El aeropuerto de Baltra, construido en un islote vecino, es uno de los que más vuelos reciben, por lo que Santa Cruz es visita obligada para muchos viajeros. No es la isla más espectacular, pero sí tiene algunas visitas interesantes, entre ellas el centro de cría de tortugas gigantes de Galápagos, junto a la Estación Científica Charles Darwin, a las afueras de Punta Ayora.

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