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Del Guadalquivir al Pacífico sin salir de Sevilla

El acuario sevillano, con más de 400 especies, recrea la biodiversidad de los mares y océanos que atravesó Fernando de Magallanes en su histórica navegación

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Tiburones en el nuevo Acuario de Sevilla, ubicado en el Muelles de las Delicias.

El nuevo Acuario de Sevilla descubre a los visitantes más de 400 especies acuáticas y 7.000 animales marinos de todo el mundo representados en sus diferentes hábitats. Y lo hace en un recorrido lineal de 700 metros y 35 grandes acuarios que sumerge al visitante en la biodiversidad de ríos, mares, junglas y océanos por los que discurrió una ruta histórica realizada hace ya cinco siglos: el viaje que Fernando de Magallanes inició en junio de 1519 en el Puerto de Sevilla y que, culminado por Juan Sebastián Elcano tres años después, supondría la primera circunnavegación del planeta.

La atracción, inaugurada a finales de 2014, está situada a pie del Guadalquivir, en el Muelle de las Delicias. El recorrido del acuario, de hora y media de duración, recrea la flora y la fauna, autóctonas y alóctonas, de los fondos marinos y fluviales por los que discurrió tan épica navegación, y comienza con la primera travesía de las cinco naves que conformaban la expedición, desde Sevilla hasta Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), a lo largo del río Guadalquivir.

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Una de las salas del Acuario de Sevilla.

Las especies que habitan el fondo marino del trayecto Sevilla-Las Palmas de Gran Canaria, primera gran escala de aquella expedición, hacen la conexión con las propias del océano Atlántico y la región amazónica, simbolizado en el gran Oceanario, la pieza estrella del parque temático. Sus dos millones de litros de agua, dispuestos en una columna de casi nueve metros de altura, lo convierten en uno de los acuarios de tiburones, y otras especies atlánticas, con mayor profundidad de España y Portugal.

Más adelante bordearemos América del Sur cruzando el estrecho de Magallanes –cuyo descubrimiento supuso la primera conexión marítima entre el Atlántico y el océano Pacífico– hasta llegar a las Islas de las Especias, en Filipinas, donde concluye este viaje y donde, en 1521, el propio Magallanes perdió la vida durante la batalla de Mactán

La representación de la Nao Victoria sobre uno de los tanques de agua simboliza el final de la visita y del viaje de Magallanes. Es el barco con el que Juan Sebastián Elcano culminaría la expedición en septiembre de 1522, arribando al puerto de Sanlúcar de Barrameda.

Una noche entre escualos

Los tiburones son los inquilinos más admirados del lugar tanto de día como de noche. El acuario cuenta con una actividad, la Noche con tiburones, que permite aprender de los escualos gracias a la cercanía con la que se los observa. Está dirigida a público de todas las edades y condición: familias, grupos de amigos, escolares y asociaciones. La actividad comienza a las 20.00 con diversas tareas para romper el hielo. Tras una visita guiada por el recinto y una cena en formato pic-nic, se realizan diversos juegos por las instalaciones y los participantes tendrán que resolver un misterio. Cuatro horas más tarde, y una vez ya ubicados en la sala, dormirán contemplando un escenario submarino de lo más placentero.

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Participantes en la actividad 'Noche con tiburones', en el nuevo Acuario de Sevilla.

Aunque se trata de la actividad estrella del acuario -hay que reservarla con antelación-, el centro cuenta con más propuestas interesantes, como sus campamentos: una convivencia de cinco días tutelada por educadores en los que niños de entre cinco y trece años disfrutarán de talleres, visitas a zonas técnicas, actividades en colaboración con otras entidades y una noche con los tiburones. Otra posibilidad es la de celebrar cumpleaños dentro del recinto.

El denominador común de todas estas experiencias y actividades del Acuario de Sevilla es el de concienciar al visitante sobre la importancia de conservar la biodiversidad de ríos y océanos, así como de las diferentes especies que los habitan. Por eso, el énfasis de cada actividad está centrado en las buenas prácticas medioambientales, a través de la interacción con las especies que habitan en el Acuario. Por ejemplo, la posibilidad de disfrutar de los tanques toca-toca, en los que los visitantes pueden introducir las manos y acariciar las especies que contienen, siempre con unas normas bien definidas basadas en el respeto.

Cuentacuentos, talleres de pesca responsable, seminarios de medioambiente, concursos fotográficos y hasta voluntariado internacional son otras de las propuestas habituales del acuario, que abre 365 días al año.

Más información sobre horarios y precios en www.acuariosevilla.es 

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