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Murcia en siete escapadas

Desde el mejor café asiático hasta una cena con estrella Michelin o un aperitivo mirando al mar en el Cabo de Palos, planes interesante alrededor de la capital murciana

Faro del Cabo de Palos, en Murcia. Ampliar foto
Faro del Cabo de Palos, en Murcia.

Has venido a Murcia a un congreso pero te gustaría ver algo más. O visitas a tu tía Araceli y necesitas un respiro… a kilómetros. O, simplemente, te apetece ir a tomar un café un poquito más allá. Sea cual sea la razón, te contamos dónde ir y cómo aprovechar unas horas de aperitivo, una tarde tonta o una noche fuera de la ciudad.

Estrella Michelin o café asiático

Plato del restaurante La Cabaña de la Finca Buenavista, en Murcia. ampliar foto
Plato del restaurante La Cabaña de la Finca Buenavista, en Murcia.

Con presupuesto, una cena en La Cabaña de la Finca Buenavista (Finca Buenavista, s/n, El Palmar), el único restaurante con estrella Michelin en la región de Murcia, propone cocina tradicional de productos autóctonos de temporada fusionada con la vanguardia gastronómica más actual. Si el presupuesto es más modesto, el café asiático (café con leche condensada, bautizado con coñac, unas gotas de Licor 43, corteza de limón, canela y un par de granos de café tostados) de la Venta El Garruchal (paraje El Collado, 99) es, dicen, el mejor de la región, así que merece la pena el viaje.

Termas, anchoas y palmeras

Ascensor panorámico proyectado por el arquitecto Martín Lejárraga, en Cartagena (Murcia). ampliar foto
Ascensor panorámico proyectado por el arquitecto Martín Lejárraga, en Cartagena (Murcia).

Si los Caballeros de Santiago venían a curarse de sus heridas al balneario de Archena (carretera del Balneario, s/n, Archena) es de suponer que a nosotros nos siente mejor (siempre y cuando no vengamos de alguna cruzada). Tratamientos con aguas termales, masajes, piscinas y saunas. La terraza del hotel León es, además, ideal para tomar algo con toda la tranquilidad del gran lujo.

También se puede conducir hasta Cartagena para disfrutar de las anchoas (y marineras) de la bodega La Fuente (Jara, 17), pasear por las calles modernistas (Mayor, Puerta de Murcia y Carmen), dar una vuelta por el puerto, disfrutar de las vistas del ascensor panorámico de la calle Gisbert, diseñado por el arquitecto Martín Lejárraga, visitar el yacimiento arqueológico del Molinete y admirar la cubiera diseñada por el estudio de arquitectos Amann, Cánovas y Maruri, o subir a la terraza del auditorio El Batel (paseo Alfonso XII, s/n), del estudio Selgas & Cano (arquitectos que este año han ganado el concurso para proyectar el pabellón de arquitectura efímera de la Serpentine londinense), y descubrir si el café asiático sabe mejor con vistas al mar.

Más allá, podemos incluso cambiar de comunidad autónoma y visitar el Palmeral de Elche, declarado patrimonio mundial en 2000, que se extiende por gran parte de la ciudad. Se recomienda disfrutar de la comida típica del Camp d’Elx en el Racó d’Anna (partida Maitino, 67), a unos diez minutos del centro, en especial sus arroces.

Yemas, playa y montaña

Panorámica de Caravaca de la Cruz, en la provincia de Murcia. ampliar foto
Panorámica de Caravaca de la Cruz, en la provincia de Murcia.

Ir a comprar yemas a Caravaca de la Cruz –tienen fama las de la pastelería Espejo (Gran Vía, 56)– o disfrutarlas allí, con un licor dulce o un café en la cafetería El Horno tras recorrer la calle Mayor a la sombra de cientos de paraguas de colores que protegen al viandante del potente sol de la montaña, implica casi una hora en coche desde Murcia. A cambio, también podremos visitar el santuario de la Vera Cruz, quemar las yemas en las subidas y bajadas del Barrio Medieval y acabar en el Bar 33 (Calle del Pilar, 33), una tasca de las de siempre, con mejor comida que aspecto: algunas de las tapas más ricas de la región por cuatro duros.

Para los amantes de la naturaleza, a dos kilómetros del centro urbano, a los pies de las sierras del Gavilán y el Buitre, se encuentran Las Fuentes del Marqués, un paraje natural de impresionante belleza donde se puede disfrutar, además, de platos de caza en el restaurante homónimo (paraje Fuentes del Marqués, s/n).

Los aficionados a la playa pueden salir de Murcia en sentido opuesto, hacia el mar, para terminar en Cabo de Palos, tomando un aperitivo en el puerto, disfrutando de un hermoso paseo por sus calas (es posible llegar caminando hasta La Manga del Mar Menor) o sobre el borde de los acantilados, llegando hasta al faro construido con los sillares de su predecesor renacentista o degustando un caldero (arroz meloso, acompañado de mújol, dorada y gallina) en el Parador del Mar Menor (Vivero 55, La Manga del Mar Menor), con increíbles vistas desde la terraza.

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