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Rutas gastronómicas

La pizza fina y la pasta al dente

En Roma, el momento de elegir un plato en cualquier ‘trattoria’ ya es todo un ritual. Del centro histórico al Tíber menos glamuroso, lugares para disfrutar de las exquisiteces de la ‘cucina povera’

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Vitrina de La Campana, considerado el restaurante más antiguo de Roma.

La panza de Roma es grande, humilde y popular. Durante siglos los mejores bocados estuvieron reservados a los miembros de “la casta” —sí, ellos inventaron el término—, que ha ido sucediéndose en el poder: príncipes, nobles, cardenales del Vaticano, el Gobierno o el resto de invasores extranjeros. Eso les hizo descreídos, recelosos con el Estado, gente que responde “boh” (quién sabe) o “Roma mica è mia” (Roma no es mía) cuando les cuestionas algo; que todavía hoy sigue negándose a usar la tarjeta de crédito en los restaurantes para no revelar información.

Pero no se confundan, por humildes que sean los platos, la panza romana es orgullosa, ha convertido su cucina povera en un emblema de la ciudad. Y también ritual y gozosa. Aquí se ama, se comparte y se discute de comida. Observen a un romano en cualquier trattoria, el camarero se acerca a la mesa y mientras va recitando la carta con delectación, paladeando los platos, el comensal asiente, niega o matiza moviendo los labios como si también él saboreara. Indagar en los lugares y la comida popular de los romanos es tanto un viaje gastronómico como una aventura lingüística.

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Neón en una 'trattoria' romana.

Lo primero, la pasta. Roma tiene varios platos emblemáticos y reglas relativamente inmutables. La pasta siempre asciutta (seca), cocinada al dente (suavemente dura) y, en general, rematada con una pizca de pimienta negra y queso pecorino, es decir, de oveja local (nada que ver con el parmesano). La pasta puede venir acompañada con diversos condimentos. Si lleva potaje de garbanzos, el plato se llama pasta e ceci; si sólo queso y pimienta, cacio e pepe; si ajo y aceite, aglio e olio; y si tocino frito, queso y un punto de peperoncino (pimienta picante), alla grigia. Los platos más famosos son la amatriciana, con tomate, tocino y queso, y la carbonara, la última salsa en aparecer, que empezó haciéndose con huevo, pecorino y tocino, y hoy se cocina en los mejores lugares con guanciale (careta de cerdo). Hay decenas de trattorias donde preparan bien estas variedades: Da Cesare, Felice, Mamma Angelina, Costanza, Opificio, Armando, Grappolo d’Oro...

Las carnes más populares proceden de lo que los romanos llaman —un tanto literariamente— el “quinto cuarto” de la res, es decir, todo aquello que los matarifes desechaban pero era aprovechable: mollejas, sesos, criadillas, riñones. La suma de ambos conceptos, pasta y casquería, culmina en la cumbre de la cucina povera, la pagliata; si bien debe pronunciarse “pajata”, esta es una palabra que resulta imprescindible decir en dialecto romanesco. El tierno ternerillo que acaba de mamar la leche de su madre se sacrifica antes de que haya podido digerirla, se extraen sus intestinos rellenos de leche y se cocinan con una pasta —la tradicional, rigatoni— sobre la que se organiza una pequeña sinfonía de sabores y aromas simples: la piel del intestino, el dulce requesón de su interior, el jugo de la salsa de tomate, el leve picor del pecorino y una pizca de pimienta negra. Placer de dioses. En Flavio al Velavevodetto (literalmente, Flavio “el de ya os lo habíamos dicho”), son formidables y está dentro del mismísimo Testaccio, una colina artificial conformada por los restos de 25 millones de ánforas procedentes de la Bética en la Roma imperial.

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Pasemos a la pizza; los romanos son, en general, tolerantes con la mayoría de asuntos, pero con ciertas cosas son intransigentes. El resto del mundo cree que la pizza tiene una masa más bien gruesa, un tanto aceitosa, cubierta de queso elástico y, encima, cuantos más ingredientes, mejor. El resto del mundo consume la pizza a cualquier hora. Aquí no. En Roma la pizza es fina, crujiente y tiene muy pocos ingredientes. Y se come sólo por la noche. Y no se discute con eso. Algunos sitios imprescindibles: Er Panoto, Sforno. Si son capaces de soportar la cola, la pizzería más famosa es Baffetto. Muy cerca, La Montecarlo tiene la ventaja de liberar mesas con rapidez. Si uno quiere café, le hacen un gesto ambiguo con los dedos y le invitan a ir a Guglielmo, en la esquina, el bar de la antigua cajera; cuando Carlo, el dueño, se divorció, ella le exigió que le montara una cafetería y dejara de servir café. Si se animan a salir del centro histórico, en Monteverde Nuovo, un barrio delicioso, está La Gatta Mangiona para acreditar con su Stramargherita lo que se viene enunciando —la combinación de simplicidad y óptimos ingredientes—: tomates napolitanos seleccionados por Slow Food, mozzarella de leche cruda, albahaca y unas gotas de un gran aceite. De aperitivo, otro platito fundamental en Roma, que aquí fríen estupendamente, los supplì, una especie de croqueta rellena de arroz cocido en caldo de carne y tomate cuyo centro contiene un trocito de mozzarella. Eso sin olvidar otro aperitivo, otro plato, las alcachofas a la judía, que sirven, en temporada, fritas y crujientes sobre papel de estraza en muchas trattorias.

Café doblemente bueno

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Terraza de Da Enzo, en el Trastevere.

Hay tres clásicos romanos de postre, la crostata de ricotta (tarta de queso), el tiramisú y la piña, esta última rodeada de una leyenda que multiplica su demanda: adelgaza, absorbe las grasas ingeridas. Mejor pedir un café, recordando otro viejo refrán romano: “L’espresso quello buono buono si beve solo al bar”, y salir a la calle a bajar la cena con un helado. El helado es una pasión, hay romanos que hacen kilómetros para llegar a su heladería —en cualquier estación—, pero no es preciso, casi en cualquiera te servirán raciones muy generosas de dos o tres sabores coronadas con nata de regalo. A la salida, mientras se porfía con el inestable equilibrio de los helados sobre el cono y se intenta evitar que te goteen en el pantalón, conviene levantar la vista para contemplar al resto de clientes en la misma pugna —monjas, ejecutivos de corbata, familias—. Esa sensación solidaria, interclasista y un poco infantil define a la misma Roma.

Hay otra Roma gastronómica con restaurantes exquisitos y estrellas Michelin; tiendas deli; enotecas ilustres, algunas sobre el mismo Foro Trajano (Provincia), otras, como Bleve, con patio barroco y sótano con restos romanos; y restaurantes de pescado para disfrutar de las joyas del Mediterráneo, levemente cocinadas o crudas, como Il San Lorenzo. No obstante, para despedirse de Roma yo elegiría un restaurante humilde a la orilla del Tíber menos glamuroso, Il Biondo Tevere, y sobre su terraza pedir una fojetta (medio litro) de vino blanco con una pasta brindando por alguien que cenó allí antes de partir a la muerte, Pier Paolo Pasolini. La semana anterior había declarado: “Yo devoro mi existencia con un apetito insaciable. Cómo terminará esto, lo ignoro”.

 

GUÍA: ESPECIALIDADES PARA SOÑAR

» Antipasto. Fritos romanos y supplì (croquetas de arroz y mozzarella):

PIPERNO

Monte de’ Cenci, 9 (Ghetto); www.ristorantepiperno.it; + 39 06 68 80 66 29. Las mejores mollejas (animelle) de Roma, quizá del mundo.

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Cervezas artesanales en la barra de Bir & Fud.

BIR & FUD

Via Benedetta, 23 (Trastevere); www.birandfud.it; + 39 06 589 40 16. Cervezas artesanales, supplìy filetes de bacalao, parecidos a los soldaditos de Pavía.

MATRICIANELLA

Via del Leone, 4 (Campo Marzio); www.matricianella.it; + 39 06 683 21 00. Fritos romanos (sesos y mollejas) y vegetales (flor de calabaza rellena de mozzarella).

PIZZERIA AI MARMI

Viale Trastevere, 53 (Trastevere); + 39 06 580 09 19. Conocida como el Obitorio (el tanatorio), por sus mármoles. No admite reservas; supplìentre multitudes.

 

» Carciofi alla giudia (alcachofas a la judía):

SORA MARGHERITA

Piazza delle Cinque Sole, 30 (Ghetto); + 39 06 687 42 16. Un clásico en pleno barrio judío.

LA CAMPANA

Vicolo della Campana, 18 (Campo Marzio); www.ristorantelacampana.com; + 39 06 687 52 73. El restaurante más antiguo de Roma.

PIATTO ROMANO

Via G. B. Bodoni, 62; www.piattoromano.com (Testaccio); + 39 06 64 01 44 47. Alcachofas, coratella con cebolla (asadura) y olivas rellenas (ascolanas).


» Carbonara (salsa de huevo y queso pecorino con tocino o careta de cerdo):

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Un joven come un plato de 'tagliatelle' en un restaurante romano.

QUINTO QUARTO

Via della Farnesina, 13 (Ponte Milvio); www.ilquintoquarto.it; +39 06 333 87 68. Carbonara con guanciale.

FELICE

Via Mastro Giorgio, 29 (Testaccio); www.feliceatestaccio.it; + 39 065 74 68 00.

DA ENZO AL 29

Via dei Vascellari, 29 (Trastevere); www.daenzoal29.com; + 39 065 81 22 60. Carbonara clásica, de las mejores.

OPIFICIO

Via Abalonga, 46 (San Giovanni); + 39 067 00 09 10. Reinterpretación de los clásicos: cacio e pepe con juliana de puerros, rigatoni alla carbonara con guanciale de Cori cocido y queso cenerino.

 

» Amatriciana (salsa de tomate, tocino o careta de cerdo y queso pecorino):

LA GENSOLA

Piazza della Gensola, 15 (Trastevere); www.osterialagensola.it; + 39 065 81 63 12. Caro, pero amatriciana perfecta, con guanciale.

AL MORO

Vicolo delle Bollette, 13 (Tritone); www.ristorantealmororoma.com; + 39 066 78 34 95. Clásico de la ciudad, frecuentado por políticos, empresarios y actores.

OSTERIA FERNANDA

Via E. Rolli, 1 (Trastevere); www.osteriafernanda.com; + 39 065 89 43 33.

LA TAVERNACCIA

Via Panfilo Castaldi, 12 (Trastevere); www.latavernaccia.com; + 39 065 8127 92.

 

» Cacio e pepe (salsa de garbanzos y pimienta):

DA FELICE A TESTACCIO

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Dos cocineros a los fogones del restaurante Da Felice.

Via Mastro Giorgio, 29 (Testaccio); www.feliceatestaccio.it; + 39 065 74 68 00. Uno de los mejores tonnarelli cacio e pepe de la ciudad.

OSTERIA DELL’ANGELO

Via G. Bettolo, 24 (Prati); + 39 063 72 94 70.

CACIO E PEPE

Via Avezzana, 11 (Prati); www.trattoriacacioepepeprati.com; + 39 063 21 72 68.

 

» Trippe (callos) y coda alla vaccinara (rabo de ternera estofado):

BEEF ONLY BEEF

Via Flaminia Vecchia, 573 (Flaminia); + 39 063 33 72 27. Grandes chuletones (fiorentina) y estofado de chianina (raza de vacas toscanas).

AGUSTARELLO

Via Giovanni Branca, 98 (Testaccio); www.trattoria-romana.it/da/agustarello; + 39 065 74 65 85. Presume de ser el rey de la coda alla vaccinara.

MOSCHINO

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Restaurante Da Armando al Pantheon.

Piazza B. Brin, 5 (Garbatella); + 39 065 13 94 73. En el barrio de Garbatella, una trattoria de las que ya no quedan.

DA ARMANDO AL PANTHEON

Salita de’ Crescenzi, 30 (Navona); www.armandoalpantheon.it; + 39 066 88 03 034. Diversos estofados y cordero con alcachofas.

 

» La Pagliata (con tomate, queso pecorino y el intestino del ternero lechal):

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Restaurante Flavio al Ve l'Avevo Detto.

FLAVIO AL VE L’AVEVO DETTO

Via di Monte Testaccio, 97 (Testaccio); www.ristorantevelavevodetto.it; + 39 065 74 68 41. Auténtico. 

CHECCHINO DAL 1887

Via di Monte Testaccio, 30 (Testaccio); + 39 065 74 38 16; www.checcino-dal-1887.com. Un clásico del Testaccio.

SETTIMIO ALL’ARANCIO

Via dell’Arancio, 50 (Campo Marzio); + 39 066 87 61 19. Muchos detalles y huevos fritos con trufa negra.

POMMIDORO

Piazza del Sanniti, 44 (San Lorenzo); + 39 064 45 26 92. En su tiempo, la trattoria favorita de Pier Paolo Pasolini y Alberto Moravia. O del romano Favio Capello y Pep Guardiola cuando jugaba en la Roma.

 

» Pescados:

PORTO CORALLO

Via Andrea Provana, 6 (Porta San Giovanni); www.ristoranteportocorallo.it; + 39 067 04 92 411. Estupendos tagliatelle con gambas rojas o con pez espada o atún.

LE MANI IN PASTA

Via dei Genovesi, 37 (Trastevere); www.lemaniinpasta.net; + 39 065 81 60 17. Especializados en pastas con mariscos y una inolvidable spigola e tartufo (carpacciode lubina con trufa negra).

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Plato de pescado en Da Armando al Pantheon.

IL SANLORENZO

Via dei Chiavari, 4-5 (Campo di Fiori); www.ilsanlorenzo.it; + 39 066 86 50 97. Gran cocina y bodega, lugar magnífico y pescado de Ponza.

OSTERIA DEL PESCE

Via di Monserrato, 32 (Campo di Fiori); www.assuntamadre.com; + 39 066 86 56 17. El sitio favorito de Rafa Nadal cuando juega el Open de Roma.

 

» Crostata di ricotta (tarta de queso), tiramisú y otros postres:

OSTERIA DEL VELODROMO VECCHIO

Via Genzano, 139 (Tuscolana); www.osteriadelvelodromovecchio.it; + 39 06 78 86 67 93. Crostata di ricottay chocolate.

SORA LELLA

Via di Ponte Quattro Capi, 16 (Isola Tiberina); www.soralella.com; + 39 066 86 16 01. En mitad de una isla sobre el Tíber dedicada a la salud desde hace 2.000 años.

DA ARMANDO AL PANTHEON

Salita de’ Crescenzi, 30 (Navona); www.armandoalpantheon.it; + 39 066 88 03 034. Gran tiramisú, peras cocidas en vino y su tarta Antigua Roma.

 

» Pizzerías:

ER PANONTO

Via Enrico Cravero, 4-12 (Garbatella); + 39 065 13 50 22. En la Garbatella, el barrio de Caro Diario, con un hermoso patio, pizzas delicadas y un estupendo bufé.

LA GATTA MANGIONA

Via F. Ozanam, 30 (Monteverde Nuovo); www.lagattamangiona.com; + 39 065 34 67 02. Pizzas exquisitas.

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La pizzeria Sforno, en Roma.

PIZZARIUM

Via della Meloria, 43 (Prati); + 39 063 97 45 416. Hay que probar su pizza, especialmente la de patatas, a pesar de las incomodidades y el precio.

SFORNO

Via Statilio Ottato, 110/116 (Tuscolana); www.sforno.it; + 390 671 54 61 18. Cerveza artesanal y pizzas deliciosas, por ejemplo la zucchine (flores de calabaza, mozzarella,tomatitos y cebolla).

 

» Enotecas:

CASA BLEVE

Via del Teatro Valle, 49 (Navona); www.casableve.it; + 39 066 86 59 70. En un patio barroco, en el sótano, bodega con impecables restos romanos y las alacenas privadas de clientes exquisitos.

BEPPE

Via Santa Maria del Pianto, 9a-11 (Ghetto); www.beppeeisuoiformaggi.it; + 39 066 81 92 210. El piamontés Beppe ha construido una biblioteca de quesos añejados y grandes vinos.

ENOTECA PROVINCIA ROMANA PALAZZO CONSTANTINI

Foro Traiano, 82 (Foro Romano); www.provincia.roma.it; + 39 906 69 94 02 73. Vista panorámica sobre la columna y el Foro de Trajano, detrás del Palacio Valentini.

» Pedro Jesús Fernández es autor de la novela Peón de rey.

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