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La ruta de la Duquesa

De la Hermandad de los Gitanos al palacio de Dueñas, seis enclaves de Sevilla que recuerdan a Cayetana de Alba, auténtica devota de la ciudad

Monumento a la Duquesa en los Jardines de Cristina, en Sevilla. Ampliar foto
Monumento a la Duquesa en los Jardines de Cristina, en Sevilla.

Devoción es lo que profesaba Cayetana de Alba por la ciudad de Sevilla. La amaba casi tanto como a su familia y siempre que podía lo dejaba bien claro, tanto en palabras como en acciones. La aristócrata que acumulaba más títulos nobiliarios, según el Libro Guinness de los Récord, Grande de España, jefa de la Casa de Alba y descendiente directa del rey Jacobo II de Inglaterra, se marchó para siempre el pasado año pero su legado cultural y sus vivencias personales siguen impregnando las calles de Sevilla. Tanto, que “la única espina que tenía clavada en el corazón era no haber nacido en Sevilla", según Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, el cura amigo e íntimo de la familia que le dio la extremaunción. La ciudad respondió: más de 80.000 personas pasaron por la capilla ardiente para despedirla.

Su vida atesoró momentos increíbles en una España en blanco y negro que no la llegaba a entender del todo. Trajo charming y couché en la oscura etapa franquista, llena de recelos: de un desfile de Dior en el palacio de Liria (1959), al que acudió el gran modisto francés Yves Saint- Laurent (YSL), entonces diseñador de la Maison, a visitas estelares por sus residencias de Madrid y de Sevilla, donde el palacio de Dueñas era un hervidero de famosos: Jackie Kennedy, quien le regaló una acuarela pintada por ella que aún se conserva allí, Grace Kelly y Raniero III de Mónaco, que vinieron a la Feria de Sevilla invitados por ella, Carlos de Gales, Jean Cocteau o Tom Cruise, por citar algunos.

Jacqueline Kennedy a caballo en la Feria de Abril de Sevilla, a la que acudió como invitada de la Duquesa de Alba en 1966. ampliar foto
Jacqueline Kennedy a caballo en la Feria de Abril de Sevilla, a la que acudió como invitada de la Duquesa de Alba en 1966.

Más allá de su protagonismo en portadas de revistas de moda y del corazón, Cayetana tenía tal tango y abolengo que en el hipotético caso de que Escocia se hubiera independizado del Reino Unido tras el Referéndum celebrado en 2014, la Duquesa habría sido una candidata principal al trono escocés, por ser descendiente de la dinastía Estuardo, que reinó en Escocia entre 1371 y 1603.

Para quienes visiten Sevilla y quieran saber más sobre el papel que jugó la Duquesa en la ciudad y el misterio de su devoción por la capital hispalense, la empresa de turismo Sevilla Inside (674 601 398) organiza una ruta de hora y media que no tiene desperdicio. Y quienes prefieran ir por libre, hay seis lugares imprescindibles en su recorrido:

  • Monumento a la Duquesa en los Jardines de Cristina, diseñados en 1823 en honor a María Cristina de Borbón Dos Sicilias, cuarta y última esposa de Fernando VII y madre de Isabel II.
  • Estatua de Pepe Luis Vázquez en los alrededores de la Real Maestranza. Fue el torero sevillano del que se enamoró la joven aristócrata cuando era apenas una niña. Cayetana fue a visitar a un conocido enfermo a un hospital y junto a su cama se encontraba el joven torero y estudiante de Ingeniería. El amor surgió entre ellos.
  • El taller de la diseñadora Lina, quien vestía a la duquesa de flamenca para ir a la Feria de Sevilla y a quienes la acompañaban, como la princesa Grace de Mónaco. La calle Lineros en pleno centro de la ciudad recoge el testigo de sus diseños en fotografías. También el atelier de Victorio y Luccino, ubicado en la casa natal de Velázquez (calle Padre Luis María Llop), ya que fueron los diseñadores andaluces quienes la vistieron de novia en su 3º boda, con Alfonso Díez.
  • El Museo del Baile Flamenco de Cristina Hoyos, muy cerca de allí (Manuel Rojas Marcos 4), ya que la sala 3 proyecta un vídeo que la duquesa grabó expresamente para el centro y en el que habla sobre su amor al flamenco, que bailaba como una profesional y por lo que tanto fue criticada en la alta sociedad a la que pertenecía. También allí está el testigo de su visita cuando la Duquesa de Cornualles, esposa del príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra, asistió a un espectáculo flamenco en 2011.
  • El Palacio de las Dueñas, en la calle Dueñas, fue la propiedad de los Alba que la Duquesa escogió como residencia durante sus últimos años. En este palacio celebró su primera y tercera boda. Allí nació el poeta Antonio Machado, el 26 de julio de 1875, porque sus padres habían alquilado una vivienda del palacio.
  • El altar mayor del templo de la Hermandad de los Gitanos de Sevilla, donde reposan sus cenizas. Aunque en un principio estaba previsto que sus restos mortales se repartieran entre Sevilla y el panteón familiar de Loeches, en Madrid, donde descansan todos sus antepasados y sus dos primeros maridos (Luis Martínez de Irujo y Jesús Aguirre), doña Cayetana expresó su deseo, antes de morir, de que sus restos descansaran allí “porque estando en Sevilla toda la gente que tanto la quería podría ir a verla”.

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