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Guía ‘El Viajero’ de Lima

Paseo por una ciudad efervescente, pujante y cosmopolita que está en racha

Bar La Emolienteria, en Lima. Ampliar foto
Bar La Emolienteria, en Lima.

LA CIUDAD

Lima es una ciudad efervescente y en buena racha. Bajo el amparo de una emergente economía y una saludable estabilidad política, la capital de Perú ha encontrado tiempo para mirarse al espejo y comenzar a verse guapa. Un entusiasta lavado de cara que pretende proyectarse también al que la visita, y así desprenderse del prejuicio que muchos viajeros tienen de la ciudad, a la que consideran poco más que un lugar de paso obligado en su itinerario hacia Machu Picchu y las regiones interiores del país.

El principal reclamo turístico de Lima está en su gente. Los limeños son amables y acogedores, siempre dispuestos a entablar una conversación con el visitante y poner sobre la mesa lo mejor y lo peor de su país. Y así, con el placer de hablar por hablar, el viajero empieza a acostumbrarse a otra dimensión del lenguaje, a la musicalidad de un español que se habla sin rudezas, con mucho mimo, de manera seductora.

Vista noctuna de la catedral de Lima, en la Plaza de Armas. ampliar foto
Vista noctuna de la catedral de Lima, en la Plaza de Armas.

Lima fue durante siglos la niña mimada de la Corona española debido a la importancia de su puerto, desde donde partían riquezas tan codiciadas como la plata de las minas de Potosí. Un paseo por el centro histórico, la Plaza de Armas y la Plaza San Martín, entre iglesias coloniales y viejas mansiones que proyectan hacia la calle sus solemnes balcones de madera, permite trazar un recorrido melancólico por el esplendor y la ostentosidad de la que fuera capital del Virreinato del Perú.

Pero ahora Lima también es una urbe pujante y cosmopolita a orillas del océano Pacífico, asomada a unos robustos acantilados que conforman la postal contemporánea de la ciudad. El comercial e internacional Miraflores y el bohemio y sosegado Barranco son dos barrios que debes incluir en tu itinerario urbano, así como sus ajardinados malecones, miradores naturales al océano donde podrás disfrutar de sugerentes puestas de sol –cuando la niebla marítima lo permita– e incluso practicar parapente y contemplar la ciudad a vista de pájaro.

Moverse en taxi es barato, pero no te olvides de regatear el precio antes de subir al coche ya que no funcionan con taxímetro. Y si quieres vivir una experiencia más canalla, súbete a una combi, destartaladas furgonetas que funcionan como transporte urbano y son consideradas las principales culpables del caos que reina en el tráfico limeño.

Salón del Bar Cordano, abierto a principios del siglo XX en el centro histórico de Lima. ampliar foto
Salón del Bar Cordano, abierto a principios del siglo XX en el centro histórico de Lima.

Lima es también una ciudad dada al placer y al exceso, y uno de sus atajos preferidos para alcanzar el éxtasis es la gastronomía. En Lima se come rico y en abundancia, con posibilidades para todos los bolsillos, desde populares casas de comidas con menú baratísimo hasta restaurantes de alta cocina que fusionan vanguardia y tradición. Considerada como la nueva capital gastronómica de Sudamérica, la capital peruana cuenta con algunos de los restaurantes más renombrados del continente, por lo que es recomendable invertir tiempo y dinero en una apetitosa ruta gastronómica, sin dejar de probar el ceviche, el plato estrella a base de pescado crudo.

Por la noche, siempre acertarás si pides el tradicional pisco sour en algún local de Barranco, epicentro de la bohemia nocturna, pero en Miraflores y en los alrededores de la plaza San Martín también podrás encontrar viejas tabernas donde salir a tomar algo, o locales de moda donde bailar hasta que el cuerpo aguante. Y si quieres sentir cómo se vive la jarana tradicional limeña, no dejes de ir a una peña criolla, donde la música se toca en vivo y suena a cajón peruano.

Lima es una ciudad compleja, con muchos matices y muchas lecturas, donde viven más de nueve millones de personas en diferentes paisajes urbanos que van de la vigorosa modernidad del centro metropolitano a la asfixiante precariedad de los barrios periféricos. Una gran urbe repleta de encantos, conflictos y desafíos que es imposible no amar o, por contra, no odiar.

DORMIR

Hoteles estupendos

  • Country Club (+51-16119000; Eucaliptos 590, San Isidro). Cinco estrellas para un hotel señorial cuya fachada e interiores rememoran la suntuosidad de la aristocracia colonial limeña. Está situado frente al campo de golf metropolitano, popularmente conocido como Golf de San Isidro.
  • JW Marriott (+51-12177000; Malecón de La Reserva 615, Miraflores). La fachada acristalada de este rascacielos es protagonista absoluto del litoral urbano de Lima. Excelente ubicación: de cara al mar y a dos pasos de Larcomar, un centro comercial incrustado en los acantilados de Miraflores.
  • Hotel Sonesta El Olivar (+51-1712.6000; Pancho Fierro 194, San Isidro). Situado a pies del parque de El Olivar, un pulmón verde punteado de olivos de cuatro siglos de historia, este hotel es un remanso de elegante tranquilidad.
  • Miraflores Park Hotel (+51-16104000; Malecón de La Reserva 1035, Miraflores). Este lujoso hotel tiene muchas cosas para justificar el alto precio de sus habitaciones, pero lo que más seduce son sus inmejorables vistas sobre el océano. Tiene piscina en la terraza y un cotizado restaurante.
  • Hotel Sheraton (+51-13155000; Paseo de la República 170, Centro Histórico). Imponente hotel de estilo ejecutivo a las puertas del centro histórico. No te sorprenda ver un bullicioso grupo de fans atrincherado en su entrada principal esperando la salida de su estrella de pop favorita.

Opciones más baratas

  • CEPROF (Jirón Concordia 265, Tablada de Lurín; ceprof@speedy.com.pe). Este sencillo alojamiento con habitaciones impecables sirve para financiar los proyectos sociales de la ONG CEPROF. Una forma solidaria de salirse de ruta y descubrir la realidad de la periferia limeña.
  • Hostal El Patio (+51-14442107; Ernesto Diez Canseco 341, Miraflores). Las habitaciones están dispuestas alrededor de un patio colorido y atiborrado de plantas. Un hotel con mucho encanto a tres manzanas del Parque Kennedy.
  • 3B Barranco's (+51-12476915; Jirón Centenario 130, Barranco). B&B cuidado y limpio para aquellos que quieran conocer a fondo el distrito de Barranco.
  • Antigua Miraflores (+51-12012060; Av. Grau 350, Miraflores). Cómodo hotel alojado en una rehabilitada casona de principios del siglo XX. Buena relación calidad-precio.
  • Backpackers Family House (+51-14474572; Comandante Moore 304, Miraflores). Su nombre no engaña: un hostal para viajeros low cost, pero donde se respira un ambiente familiar. Para quienes no tienen problemas en compartir el cuarto de baño pero huyen de la ruidosa horda de jóvenes mochileros.
  • Hotel España (+51-14285546; Azángaro 105, Centro Histórico). Hostal para viajeros de todas las edades en pleno corazón del centro histórico. Sorprende por su caótica decoración, de reminiscencias clásicas y coloniales. No dejarás de hacer fotos al mobiliario.
  • 1900 Backpackers (+51-14243358; Av. Garcilaso de la Vega 1588, Centro Histórico). De techos altos y amplios espacios comunes, este hostal concebido para mochileros está situado frente al Parque de la Exposición.

COMER

Cinco cocinas de autor

  • Chez Wong (+51-14706217, Enrique León García 114, La Victoria). El chino Javier Wong es un maestro cevichero del lenguado y el pulpo. El restaurante tiene siete mesas y Wong improvisa un menú para cada comensal. Cocina de culto y precios elevados.
  • Astrid&Gastón (+51-14422774, Paz Soldán 290, San Isidro). Liderado por el afamado chef Gastón Acurio, fue elegido por la revista Restaurant como el mejor restaurante de Latinoamérica 2013. Recientemente se ha mudado a una elegante casona colonial del siglo XVIII. Su menú degustación es la estrella de la carta.
  • Central (+51-12428515; Santa Isabel 376, Miraflores). Al frente de este sofisticado restaurante se encuentra Virgilio Martínez, cuya propuesta está basada en la renovación de la cocina andina con platos vanguardistas y minimalistas.
  • Malabar (+51-14405200; Camino Real 101, San Isidro). Teniendo a la selva amazónica como principal despensa de sus fogones, Pedro Miguel Schiaffino propone una cocina de autor exótica y elegante. El restaurante renueva la carta cuatro veces cada año de acuerdo con los productos disponibles en cada estación.
  • Restaurante Huaca Pucllana (+51-14454042; Gral. Borgoño cuadra 8, Miraflores). Lo mejor de su comedor es su ubicación, con vistas sobre las iluminadas ruinas precolombinas de la Huaca Pucllana. Su propuesta culinaria es novo-andina y de fusión internacional.

Cinco cevicherías

  • Pescados Capitales (+51-14218808, Av. La Mar 1337, Miraflores). Pecados y virtudes entran en conflicto en una excelente carta de cocina marina. En su terraza se respira una acogedora atmósfera familiar. Querrás volver.
  • La Mar (+51-14213365, Av. La Mar 770, Miraflores). Gastón Acurio también ha experimetado con el pescado crudo en este restaurante. Gran variedad de ceviches que saben a fresco. Conviene reservar. 
  • La Red (+51-14411026; Av. La Mar 391, Miraflores). El secreto de este restaurante está en la sazón de sus ceviches, que respetan el sabor clásico y la elaboración artesanal. Una carta de calidad con buenos precios.
  • Canta Rana (+51-12477274; Génova 101, Barranco). Una cevichería con carácter en el barrio de Barranco. Su viejo salón de techos altos y paredes atiborradas de fotos, carteles y bufandas de fútbol es perfecto para una comida informal y a buen precio. Si hay mucha cola en la puerta, una alternativa es El Muelle, otra buena cevichería con terraza situada a una manzana de distancia.
  • El Mordisco (+51-14225870; Av. Petit Thouars 2631, Lince). Lugar de peregrinaje de vecinos y oficinistas de la zona, en esta cevichería se saborea un gustoso espíritu limeño. En su carta no falta ni una sola de las recetas marinas que marca la tradición criolla.

Para todos los gustos

  • El Rincón Que No Conoces (+51-14712171; Bernardo Alcedo 363, Lince). Comida criolla peruana de tradición morena. El secreto de sus platos está en el puntito infaltable de ají. Hay que probar las papas a la huancaína y la carapulcra.
  • Bar Cordano (+51-14270181; Ancash 202, Centro Histórico). Situado a dos pasos de la Plaza de Armas, este bar fundado a principios del siglo XX ha sido durante décadas cuartel general de la intelectualidad limeña. Un pasado que aún rezuma en su comedor, donde sirven menú criollo al almuerzo. Sus sanguchones (bocadillos) de butifarra son un clásico en la ciudad. También merece la pena para tomar café.
  • Salón Capón (+51-14269286; Paruro 819, Centro Histórico). Situado en el corazón del barrio chino, este chifa, como se conocen en Lima a los restaurantes de comida china, es una experiencia culinaria sabrosa y auténtica. No se corte a la hora de pedir bocaditos chinos y, como plato de fondo, pato pekinés.
  • La Tía Grimanesa (+51-17736417; Ignacio Merino 466, Miraflores). Dicen que prepara los mejores anticuchos de corazón de res de Lima. El éxito de su sazón le permitió dejar la carretilla para instalarse en un sencillo local. Es habitual encontrarse una cola a la entrada, pero no desista: el inconfundible sabor de sus brochetas justifica la espera.
  • Edo Sushi Bar (+51-12432448; José Cossio 292, Magdalena del Mar). La cocina japonesa está de moda en Lima y Edo es uno de sus más admirados representantes. Los makis acevichados, de fusión nipona-peruana, no deben faltar en tu mesa.
  • La Lucha Sanguchería (+51-12415953; Oscar Benavides 308, Miraflores). Situado a un costado del Parque Kennedy, sus sanguchones son ricos y contundentes. Y para bajarlos, nada mejor que beber chicha morada, un refresco a base de maíz.
  • Pardo´s Chicken (+51-14278123, Pasaje Santa Rosa 153, Centro Histórico). En Lima, pocos platos tienen el poder de convocatoria en torno a una mesa como el pollo a la brasa, cuya sazón es marca registrada del país. Pardo’s Chicken tiene franquicias por toda la ciudad.

LA NOCHE

De tabernas y peñas

  • Queirolo (+51-14250421; Camaná 900, Centro Histórico). La fórmula secreta es pedirse una res: una botella de pisco de su bodega y todo lo necesario para prepararte tus propios chilcanos, con ginger ale, lima troceada, hielo, jarabe de goma y jugo de granadina. Un clásico que nunca descansa en las noches limeñas.
  • Munich (+51-13471181; Jirón de la Unión 1044, Centro Histórico). Al bajar las escaleras que dan acceso a esta cervecería uno tiene la impresión de haber vivido un vertiginoso viaje en el tiempo. Si tienes suerte, alguien habrá abordado el viejo piano para musicalizar los envites a la jarra de cerveza.
  • Piselli (+51-12526750; 28 de Julio 298, Barranco). Pequeña taberna con mesas de mármol que invita a disfrutar de ese ancestral rito que es pasar el rato conversando entre tragos. Para coquetear con la bohemia limeña, pero sin excederse en la hora de recogida.
  • Peña La Oficina (+51-12476544; Enrique Barrón 441, Barranco). Para noches de jarana limeña al estilo tradicional, donde se come y se bebe con música criolla en vivo. Hay que reservar con antelación.
  • Peña Don Porfirio (+51-14773119; Manuel Segura 115, Barranco). Otra trinchera de la música tradicional criolla, donde basta una guitarra y un cajón peruano para armar una fiesta. Y si el pisco te ha calentado la boca, agarra el micro porque en esta peña se celebra la improvisación.
  • Peña del Carajo (+51-12477023, Catalino Miranda 158, Barranco). Peña reciclada para un público joven donde el espectáculo se convierte en una juerga que suena a música criolla. Si eres el más desvergonzado, te beberás toda la cerveza del bar.

Bares y discotecas

  • Cholo Art & Fun (+51-12514866; Av. Bolognesi 198, Barranco). Bar y proyecto cultural, en su imaginativo calendario de eventos mezcla talleres, actuaciones en vivo, eventos culturales y noches insomnes capitaneadas por un Dj.
  • La Noche de Barranco (+51-12471012, Sánchez Carrión 199, Barranco). Una institución en el barrio con más tradición bohemia de Lima. Su sala de conciertos acoge actuaciones prácticamente a diario, así que es recomendable echarle un vistazo a su web.
  • El Dragón (+ 51-17971033; Av. Nicolás de Pierola 168, Barranco). Otra meca de la movida alternativa en Barranco, donde se expone arte, suena música en vivo y no se discrimina ningún género musical.
  • La Emolientería (+51-14463431; Diagonal 598, Miraflores). Uno de los locales de moda en Miraflores. Tiene una imaginativa carta de cócteles donde el pisco es el protagonista absoluto. Su decoración, ecléctica y colorista, rescata elementos estéticos de la cultura popular peruana.
  • Ayahuasca Restobar (Prolongación San Martín 130, Barranco). Para tomar una copa en una renovada casona de Barranco. Sus amplios salones están decorados con elementos estéticos del folclore peruano, pero con un toque ecléctico.
  • Aura Discoteca (+51-12425516, C.C. Larcomar, Miraflores). El Pachá del reaggeton. Ubicada en el centro comercial de Larcomar, una sofisticada discoteca donde la música latina es la reina de la pista.
  • Tumbao Discoteca (+51-14451294; Bellavista 241, Miraflores). Salsódromo para pasar toda la noche bailando, en esta discoteca el cuba libre sabe mejor que el pisco sour.
  • Sargento Pimienta (+51-12479096, Av. Bolognesi 757, Barranco). Discoteca rockera para trasnochar que los fines de semana suele calentar motores con algún concierto.

QUÉ HACER

Visitas imprescindibles

  • Centro Histórico. La Plaza de Armas es una coqueta reminiscencia de la época colonial, donde el Palacio de Gobierno, la Catedral y la Municipalidad se disputan el protagonismo. Luego tenemos que jironear (pasear por la calle peatonal Jirón de la Unión) hasta la Plaza de San Martín. Tampoco debemos dejar de visitar el convento de San Francisco y las catacumbas atrincheradas en su subsuelo.
  • Cerro San Cristóbal. Desde la cumbre del cerro San Cristóbal, de 400 metros de altura, tenemos una panorámica de 360 grados de toda la ciudad de Lima. Para llegar hasta el mirador existe un servicio de autobuses turísticos que salen de la Plaza de Armas y la iglesia de Santo Domingo. El viaje, que incluye explicaciones de un guía, dura aproximadamente 20 minutos y cuesta cinco nuevos soles (poco menos de 2 euros).
  • Museo de la Nación (Javier Prado Este 2465, San Borja). Bajo el amparo de un imponente armazón de hormigón, el Museo de la Nación permite realizar un recorrido por la historia de Perú a través de los vestigios de las culturas precolombinas y de una significativa colección de obras de arte de la época de la Colonia y la era republicana. La última planta del museo acoge una extensa y conmovedora muestra fotográfica sobre los años de violencia política acaecidos en el país durante las últimas décadas del siglo XX, cuando las fuerzas subversivas de PCP Sendero Luminoso declararon una cruenta guerra al Estado peruano.
  • Museo Larco (Av. Simón Bolívar 1515, Pueblo Libre). Con más de 40 mil piezas arqueológicas en exhibición, el Museo Larco, hospedado en una mansión virreinal del siglo XVIII, es una suerte de lección magistral sobre la historia del Perú antiguo. Es famosa su sala erótica, donde cientos de figurillas representan un divertido Kama Sutra incaico.
  • Pirámides de barro en la ciudad. En pleno corazón del distrito de Miraflores se sitúa la huaca Pucllana (General Borgoño cuadra 8), una construcción ceremonial de adobe que fue obra de los pobladores precolombinos de Lima. Las ruinas se pueden recorrer acompañados por un guía. A no muchas manzanas de distancia, pero ya en el distrito de San Isidro, se halla la huaca Huallamarca (Av. Nicolás de Rivera), una pirámide de barro entre rascacielos.
  • Parque de la Exposición (Av. 28 de Julio con Av. Garcilaso de la Vega). Este espacio ajardinado con elegantes retazos arquitectónicos es una suerte de refugio contra el caótico y bullicioso tráfico limeño. Imprescindible la visita al MALI, el Museo de Arte de Lima, donde además de interesantes exposiciones temporales se desarrolla un amplio programa de actividades culturales.

Para pasear y volar

  • Barrio de Barranco. Antiguo asentamiento de pescadores y posteriormente balneario de las familias pudientes de Lima, este barrio conserva una belleza singular entre casonas de principios del siglo XX, renovadas galerías de arte y bares y clubes que reúnen a la bohemia limeña. En el Puente de los Suspiros nos haremos la foto oficial, antes de buscar el mar al final de su bulevar.
  • Casas coloniales. Un itinerario alternativo por el centro histórico de la ciudad es seguir el rastro de casonas coloniales que han sido recicladas como espacios expositivos: Instituto Riva Agüero (Jirón de Camaná 459), Casa O’Higgins (Jirón de la Unión 554), Casa Aspíllaga (Jirón de Ucayali 391) y Casona de San Marcos (Av. Nicolás de Piérola 1222). En la mayoría de ellas la entrada es libre.
  • Mercados de Lima. Son un acontecimiento cotidiano, sin empaque turístico, pero excitantes e irremediablemente pintorescos. Un buen ejemplo es el mercado Uno de Surquillo (calle Narciso de la Colina con vía Expresa, Surquillo), una laberíntica infraestructura donde se estimulan los cinco sentidos.
  • Comer ceviche en Chorrillos. Los domingos por la mañana, numerosos puestos de comida ambulante ofrecen el pescado recién traído del mar en el muelle artesanal de Chorrillos: los pescadores prácticamente meten el pez en la cazuela. La atmósfera es local, para vivir una experiencia real que no tiene nada de glamurosa. 
  • Malecones. Solo hay que caminar, ver el mar y sentir la sugerente presencia del océano Pacífico desde ese balcón natural que son los acantilados limeños. Un buen punto de partida es el Parque del Amor, un coqueto jardín con retazos poéticos donde se concentran las parejas en busca de la foto más romántica.
  • Sobrevolar los acantilados. Ver la ciudad como un pájaro es una experiencia excitante. En el Malecón Cisneros, en Miraflores, se realizan vuelos en parapente en tándem de un cuarto de hora de duración. No hace falta reservar: la única condición es presentarte en el parapuerto un día en que el viento sea benigno.

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