Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Con el trineo por el Metro de Oslo

Excursión en la línea 1 hasta la pista conocida como El Sacacorchos y el Museo del Esquí

La pista Korketrekkeren (sacacorchos, en noruego).
La pista Korketrekkeren (sacacorchos, en noruego).

El paisaje humano de la red de metro de Oslo cambia por completo con la llegada de la época de esquí. Especialmente, la línea 1 en dirección a Frognerseteren, la que conecta en apenas 30 minutos el centro de la ciudad con la colina de Holmenkollen, una de las zonas de ocio invernal más populares de la capital noruega.

En el trayecto de ascenso por estas elevaciones del oeste de Oslo es habitual ver en los vagones viajeros portando esquís, tablas de snowboard y trineos. Al llegar a la última parada, Frognerseteren, nos espera Korketrekkeren (sacacorchos, en noruego), una pista utilizada en el pasado para las distintas modalidades de descenso en trineo, incluidos los Juegos de Invierno de 1952, y gestionada ahora por el municipio de Oslo.

La bajada en trineo incluye 13 curvas en 1.500 metros de descenso que se recorren en apenas 10 minutos a toda velocidad. El recorrido acaba en la estación de Midtstuen, así que para repetir la experiencia solo hay que coger el metro de nuevo en dirección a Frognerseteren. La utilización de la pista es gratuita y el precio de alquiler de los trineos está entre 100 coronas (12 euros) para los adultos y 80 coronas (9,5 euros) para los menores de 16 años. Los cascos se suministran sin coste adicional. Y el horario de apertura es de lunes a sábado hasta las 21.00 horas y los domingos hasta las 18.00. La pista está iluminada por la noche.

Pero si lo nuestro no es la velocidad, desde la última parada de Metro se puede ir tranquilamente paseando (unos 400 metros) hasta el restaurante Frognerseteren. El edificio que lo alberga data de 1890, y su interior es de estética escandinava y toques vikingos propios del estilo dragón (dragestil, en noruego) imperante en la época. Pero tampoco hay que dejar de asomarse al mirador situado a sus pies para dejarse impresionar por una de las mejores vistas de los bosques que rodean Oslo y de su fiordo en la lejanía. En los alrededores hay varias rutas de senderismo por los bosques de la zona, todas bien indicadas.

Si continuamos descendiendo llegamos al Holmenkollen National Ski Arena, construido para el Campeonato del Mundo de Esquí Nórdico de 2011. En la base de la imponente estructura de acero del trampolín de salto, cuyos reflejos en los días soleados pueden contemplarse desde numerosos lugares de Oslo, se encuentra el Museo del Esquí. La visita nos ofrece un recorrido por la historia del esquí, con un amplio despliegue de objetos, incluidos los equipos utilizados durante las expediciones polares. La entrada al museo incluye la subida a la azotea situada en la torre del trampolín, y en la que nos espera una vista panorámica de 360 grados de la frondosa colina de Holmenkollen. El precio de la entrada al museo es de 110 coronas (13 euros) para los adultos y 55 coronas (6,50 euros) para los niños.

El complejo incluye un simulador de esquí en el que se puede experimentar lo que es descender por algunas de las mejores pistas del mundo o incluso vivir lo que sintieron los saltadores de trampolín durante el Campeonato de 2011. Cerca del museo, hay una parada de la línea 1 del Metro, Holmenkollen. En apenas 20 minutos estaremos de vuelta en el centro de Oslo (ver los horarios).