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Escapadas

Escocia para todos los bolsillos

Con poco presupuesto también se disfruta de las indómitas tierras de los hombres con falda de tartán

Estudiantes en una excursión al cerro rocoso de Old Man of Storr, que se ve al fondo, en la isla de Skye (Escocia). Ampliar foto
Estudiantes en una excursión al cerro rocoso de Old Man of Storr, que se ve al fondo, en la isla de Skye (Escocia).

No nos engañemos: Escocia, como el resto del Reino Unido, es un territorio caro para el viajero. Empezamos perdiendo con el cambio de euros a libras y seguimos por el transporte, el alojamiento, los restaurantes y las entradas a museos, castillos y catedrales. Pero, a la vez, Escocia es una maravilla, un espacio infinito de naturaleza salvaje, dramática historia y tradiciones entrañables. Para quienes desean conocer Escocia, pero no saben cómo sacarle partido sin vaciarse los bolsillos, existen unas cuantas alternativas a las actividades turísticas tradicionales.

01 Edimburgo

Recorrer la Milla de Oro desde el imponente castillo que domina la ciudad hasta el elegante palacio de Holyrood es un paseo tan gratuito como trillado. En los días soleados es una buena idea encaramarse a lo alto del llamado Arthur Seat, una colina que se asoma a la ciudad. Otra opción que también incluye vistas es el popular parque de Calton Hill, un remanso de paz desde el que se han tomado algunas de las fotografías más conocidas de Edimburgo. Destaca el National Monument, una ambiciosa copia del Partenón griego en homenaje a los caídos en las guerras napoleónicas que se quedó sin terminar por falta de fondos, por lo que solo tiene doce columnas. No perderse el edificio del Parlamento, obra maestra de Enric Miralles.

02 Castillo de Dunnotar

Monumento a los caídos en las dos guerras mundiales cerca de Stonehaven, en Escocia. ampliar foto
Monumento a los caídos en las dos guerras mundiales cerca de Stonehaven, en Escocia.

Es una de las fortalezas medievales más espectaculares de Escocia, tanto por su estructura como por su ubicación, en un área rocosa casi rodeada por el agua en la costa este del país. Lo fácil es llegar en coche hasta la misma puerta, pagar la entrada —seis libras— y verlo por dentro. Lo inteligente es apearse en el pueblo marinero de Stonehaven y realizar a pie los tres kilómetros que separan ambos puntos. La excursión nos llevará por un sendero pegado a abruptos acantilados desde el que solo veremos colinas verdes y el azul del cielo, y solo escucharemos el bramido del mar y el graznido de las gaviotas. A medio camino descansa un templete de estilo griego en ruinas, en honor a los caídos en las guerras mundiales, que da un aire onírico al paisaje. El premio, según nos acercamos a la meta, es descubrir poco a poco el imponente castillo en ruinas azotado por las olas del mar del Norte. Las vistas de este fortín desde sus alrededores son tan extraordinarias que resulta mucho mejor plan hacer un pic-nicen el prado frente a él.

Guía

Escocia para todos los bolsillos

Dormir

» Royal Mile Backpackers (+44 131 557 61 20). 105 High Street, Edimburgo. Habitación compartirda, desde 13 euros por persona.

» Aberdeen Youth Hostel (+44 12 24 64 69 88). 8 Queens Rd., Aberdeen. Dormitorio compartido, desde 24 euros por persona.

» Skye Backpackers (+44 15 99 53 45 10). Kyleakin, Isle of Skye. Dormitorio compartido, desde 20 euros; habitación doble, desde 59.

» Independent Hostel (+44 14 78 61 37 37). Old Post Office. The Green. Portree. Dormitorio compartido, desde 20 euros.

» Fort William Backpackers (+44 13 97 70 07 11). Alma Road. Fort William. Dormitorio compartido, desde 20 euros.

03 Eilean Donan

Es, quizá, el castillo más romántico de las tierras altas, y también el más conocido desde que fue escenario de la película Los inmortales. Eilean Donan está en una pequeña península en el lago Duich, al noroeste de Escocia. Acceder cuesta 6,5 libras, pero, otra vez, lo que enamora es el conjunto que forma con el paisaje. Los atardeceres de otoño sobre el lago, cuando la luz tiñe con ocres y anaranjados sus muros y su puente de piedra, son especialmente evocadores.

04 Old Man of Storr

En la isla de Skye, la más grande del archipiélago de las Hébridas interiores, descansa este portento de la naturaleza. Es un monolito puntiagudo de 50 metros de altura que se yergue majestuoso en la costa noreste de la isla. Es accesible desde Portree, la capital, en un autobús que cuesta 4 libras y tarda 15 minutos. En la base de la roca basáltica, el aire puro, las vistas de lagos —algunos de ellos pequeños y secretos, solo visibles a cierta altitud— y del Mar del Norte, con las islas de Rasay y Rona al frente, compensan el cansancio tras el ascenso de una hora y media.

05 Fort Wiliam

Es el epicentro del senderismo y la escalada por su cercanía al Ben Nevis, la montaña más alta de Escocia, y al legendario Valle de Glencoe, donde se produjo una de las peores matanzas entre clanes de la historia, pero también es uno de los puntos que más lluvias recibe a lo largo del año. En días desapacibles, el completísimo y gratuito West Highland Museum es el lugar perfecto para dejar pasar las horas. Fundado en 1922, repasa en ocho salas la historia de las tierras altas: tradiciones, arqueología y antropología, fauna y flora o indumentaria. Hay curiosos tesoros, muchos de la época de los levantamientos jacobitas en el siglo XVIII, o restos de un galeón español de la Armada Invencible que naufragó, gaitas antiquísimas y objetos de los reyes y jefes de clanes del pasado.

Interior de la iglesia de Holy Rude, en Stirling (Escocia), donde fue coronado rey Jaime VI. ampliar foto
Interior de la iglesia de Holy Rude, en Stirling (Escocia), donde fue coronado rey Jaime VI.

06 Stirling

A una hora de Edimburgo, esta pintoresca localidad medieval presenta como principal reclamo su castillo, donde, en 1297, el héroe nacional William Wallace (el de Braveheart) venció a los ingleses. A coste cero se puede conocer la iglesia de Holy Rude, una bellísima reliquia de los tiempos en que Escocia se intentaba forjar como nación, y famosa por ser la única aún en pie que acogió una coronación, la del rey Jaime VI. Los menos miedosos pueden visitar el cementerio adyacente, tan antiguo que algunas de sus lápidas, semicubiertas por la hierba, ya no lucen ningún nombre. Otras están a punto de derrumbarse; en otras solo se distinguen una calavera y dos tibias cruzadas, y las más revelan fechas de los siglos XVIII y XIX coronadas por cruces y entramados celtas.