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La huerta ecológica en el corazón de Madrid

El Mercado de la Buena Vida abre el primer fin de semana de cada mes en HUB Madrid

El mercado cuenta con diferentes puestecitos y un pequeño restaurante.
El mercado cuenta con diferentes puestecitos y un pequeño restaurante.

Los consumidores que quieren comer local, artesano y ecológico tienen en pleno corazón de Madrid el Mercado de la Buena Vida. La iniciativa surge de influencias como los Farmer's Markets, la tradición que aún pervive en países como Italia y Grecia en la que el propio agricultor trae sus productos al centro de las ciudades para venderlos directamente al consumidor sin la necesidad de intermediarios. Un buen día María Álvarez y Elena García, dos emprendedoras de la comunidad de HUB Madrid (un coworking presente en una veintena de países, cuya misión es generar y compartir proyectos de economía social ), decidieron lanzarse a la aventura y replicar este tipo de espacios abiertos de ocio en Madrid.

Y así fue como nació el Mercado de la Buena vida: una iniciativa innovadora de evocador nombre, con una filosofía próxima a la economía social y participativa, para promover la alimentación artesana, ecológica y local. Además, se busca establecer un diálogo cercano entre consumidores y productores, en su mayoría pequeños ejemplos de emprendimiento y vertebración de empleo rural.

El Mercado de la Buena Vida se celebra el primer fin de semana de cada mes en la nave de HUB Madrid (calle Gobernador, 26). Durante dos días ponen a nuestra disposición alimentos de calidad suprema, como carnes, ahumados, embutidos, conservas, frutas, verduras, hortalizas, chocolates, panes, bollería, vinos y/o cervezas.

El horario ininterrumpido (de 10.00 a 22.00) de este particular market lo convierte en un lugar de encuentro ideal para desayunar mientras uno lee el periódico, toma el aperitivo con los amigos o se queda a comer. Porque además de los diferentes puestecitos, el mercado también cuenta un pequeño restaurante, Casa de Pías, que está abierto desde su apertura hasta el cierre.

En definitiva, el Mercado de la Buena Vida quiere recuperar las buenas costumbres y los sabores de siempre, invitándonos a hacer un back to the basics a través del consumo de productos de proximidad, procedentes de agricultura ecológica o de producción artesana. Una forma de mejorar el tejido productivo local, generar nuevos yacimientos de empleo, recomponer el vínculo social y construir un entorno sostenible para todos.

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