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VIAJEROS URBANOS

Los atardeceres de la Rambla de Montevideo

Aunque se llame igual que el paseo barcelonés, esta avenida de 22 kilómetros tiene más de malecón cubano

Corredores en la Rambla de Montevideo.
Corredores en la Rambla de Montevideo.

En Montevideo, desde que comienza la primavera austral y hasta bien entrado el otoño, la Rambla se convierte en un hervidero de corredores, ciclistas, jóvenes parejas, veteranos que salen a tomar mate y curiosos que se sientan a ver quién pasa. La Rambla es sin duda una de las primeras recomendaciones que cualquier montevideano le hace a un recién llegado. A pesar de que el término coincida con el de el popular paseo barcelonés, en Montevideo la Rambla tiene más de malecón cubano y es el lugar desde donde la ciudad saluda al Río de la Plata.

Dependiendo del clima y la estación del año, el que para algunos es el río más ancho del mundo (aunque científicamente es un estuario) puede amanecer mostrando un color verde esmeralda, como el mejor de los océanos, o un tono achocolatado, haciendo honor a su popular concepción de río.

La Rambla comienza en la Ciudad Vieja, zona histórica de la urbe, cerca de La Escollera, un espigón que penetra en el agua y se convierte en una posición privilegiada para, en la temporada de cruceros, ver cómo llegan y se van los grandes trasatlánticos que pueblan de turistas de todas las nacionalidades las calles de la capital uruguaya.

A lo largo de sus 22 kilómetros, va adaptándose a los barrios que atraviesa. Desde los populares Barrio Sur y Palermo, inundados de tambores de candombe (música percutiva de origen africano), pasando por el Parque Rodó, uno de los pulmones de la ciudad, y las zonas más acomodadas como Pocitos, Malvín o Carrasco.

Una de las curiosidades que más sorprende a un recién llegado son los atardeceres de verano, de diciembre a marzo, cuando la Rambla se llena de personas que acuden de manera religiosa a su cita con la puesta de sol. El ritual termina con un estallido de aplausos cuando el último rayo se oculta en las aguas del Río de la Plata.

La Rambla es más que un paseo marítimo, es una de las estampas emblemáticas de Montevideo, un lugar donde uruguayos y visitantes disfrutan del agua, hacen deporte, charlan con amigos o se dan el primer beso con algún amor primaveral. Un espacio mágico desde donde observar la vida tranquila y relajada que todavía se disfruta en la capital más al sur del continente americano.