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VIAJEROS URBANOS

El reestreno de la Cineteca Nacional de México

Este espacio ofrece el cine alternativo de siempre, pero ahora con muchas más opciones

Entrada de la Cineteca Nacional de México. Ampliar foto
Entrada de la Cineteca Nacional de México.

Era para unos cuantos. Poquísimos. Las salas, famosas por proyectar cine de arte y ensayo, por lo general estaban casi vacías. Los precios eran bajos, eso sí, pero la experiencia de ir a la Cineteca de México DF no era para los acostumbrados a asistir a los grandes multicines. Ahora entran todos.

Uno puede llegar pedaleando -pues hay estacionamiento para bicis-, comprarse un helado en la heladería Roxy o tomar un café en La Selva mientras espera la función. O quizás vaya de noche y prefiera llevar abrigo para ver la película en la sala al aire libre. Claro que también se puede ir al estacionamiento de automóviles de siempre, escoger una sala convencional y ver la película comiendo palomitas de maíz. La nueva Cineteca Nacional de México es para todos los públicos.

La rehabilitación, una ambiciona obra todavía no concluida, fue inaugurada a finales de 2012. Se crearon nuevas salas, se renovó su aspecto avejentado con un diseño moderno y se cambió el enfoque general del proyecto: la Cineteca sigue proyectando el cine alternativo de siempre, pero ahora es mucho más sexy. Digámoslo así.

Las salas ahora son cómodas y con una iluminación que recuerda el art decó, pero del siglo XXI. La calidad de la proyección es muy buena y la oferta de cosas por hacer antes y después de la función se ha incrementado: dos cafeterías, una heladería, una dulcería, una librería, un área de exhibiciones fotográficas, zonas verdes y mucho más espacio para sentarse a conversar.

Los nuevos visitantes quedan por lo general asombrados. Los habituales de antaño no tanto. ¿Inconvenientes? Varios. Tantos nuevos espectadores saturan regularmente la taquilla. Esto se agrava en las cafeterías, donde a veces hay que hacer cola hasta 20 minutos para tener sitio, y esperar otro tanto para obtener su bebida. O peor aún, en la planta alta -donde están las salas- los baños escasean.

Para los chilangos del sur puede llegar a ser un nuevo punto de encuentro habitual. Para los que vivimos al norte y para quien anda de paso por el D.F. también podría irse convirtiendo en una visita obligada. En algún lado deberían poner una advertencia: Si visita la nueva Cineteca Nacional, no se olvide de ver una película.