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VIAJEROS URBANOS

Diez restaurantes baratos en Buenos Aires

Para visitantes con cambio de moneda favorable, esta ciudad sigue siendo uno de los mejores destinos gastronómicos

Terraza de un restaurante en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. / Emily Anne Epstein

Con los últimos años de inflación sostenida, comer rico y barato en Buenos Aires, se ha convertido en una hazaña difícil pero no imposible. Y para visitantes con cambio de moneda favorable, Buenos Aires sigue siendo uno de los mejores destinos gastronómicos del mundo por su oferta cosmopolita, regional, vanguardista y, sobre todo, deliciosa hasta el cansancio. Veamos en este recorrido algunas de esas estrellas que brillan por sus precios, amplitud de opciones y sabores.

1

Pizzería Kentucky

Tradicional pizzería de Buenos Aires, ahora se muestra dispersa por toda la ciudad como una cadena con gran cantidad de locales. Los pizarrones escritos con tiza en las pizzerías Kentucky ofrecen por menos de 10 dólares varias combinaciones de tres porciones de la masa más rica del mundo junto a un chop de cerveza o gaseosa. Se puede degustar en sus mostradores “de parado y al paso” o en mesas. Imprescindibles la napolitana, la fugazzeta, la faina y la de verdura con salsa blanca.

2

Bodegones

Los bodegones son el espacio seguro y cálido para comer todavía rico, barato y entre amigos en Buenos Aires. Estos locales con gran tradición en la capital argentina eran antiguos almacenes que primero empezaron a vender bebidas y luego acabaron convirtiéndose en restaurantes. Habituales refugios de la noche o del domingo al medio día, pintorescos por definición, cada barrio alberga el suyo y algunos conservan delicias como la milanesa a caballo (con huevo frito), las costillitas de cerdo, el matambre a la pizza, las rabas o los raviolis a la bolognesa a precios cercanos a los 10 dólares por plato. Dos clásicos que se destacan: la cadena Bellagamba en Balvanera y El Obrero (Caffarena, 64), el refugio de los jugadores de fútbol, en La Boca.

3

El Puestito del Tío

Los carritos de la costanera del Río de la Plata de Buenos Aires ofrecen otro paseo esencial, fuera de la moda y repleto de delicias. El Puestito del Tío (Avenida Dorrego 4050) es uno de los destacados, dentro de la hilera de la Avenida Dorrego. Las joyas de este clásico al aire libre, son la bondiola, el churrasquito, el chorizo y la hamburguesa completa. Por menos de 10 dólares puedes llenarte el estómago de felicidad, con un poco de aire de río para despejar la mente.

4

Pippo y Salgado Alimentos

La herencia de los inmigrantes italianos sigue vive en las venas de todos los porteños y sale a la luz con las pastas de cada domingo. La ciudad está llena de opciones para comer ñoquis, raviolis, tallarines, espaguetis, vermicellis y todas las formas y nombres que impliquen a una pasta. Una de las casas más tradicionales de la ciudad y con precios por menos de 10 dólares, que incluyen gaseosa, es el restaurante Pippo, en Montevideo 341. Emporio del centro porteño, se destaca por la velocidad de su servicio y el sabor de sus pastas “al dente”. En el barrio de Villa Crespo aparece otra alternativa de gran calidad y que todavía, si no se incluye vino en el menú, ofrece deliciosos y abundantes platos de pasta: Salgado Alimentos (Juan Ramírez de Velasco, 401). En una esquina de barrio, brillan los raviolis de jamón crudo, de cheddar o de bondiola, los sorrentinos de salmón y camarones, los ñoquis de mostaza ahumada o los canelones de pollo. Importante: reservar con mucho tiempo o ir bien temprano; se llena.

5

Los Sabios

Como en muchas partes del mundo, el boom de la comida vegetariana, macrobiótica y vegana también llegó a las orillas del Río de la Plata. En poco tiempo todos los barrios empezaron a esconder su rincón natural o a incluir comidas orgánicas en sus menús. Una de las mejores opciones de la ciudad es el restaurante Los Sabios (Avenida Corrientes, 3733), en el barrio de Almagro. Al mejor estilo tenedor libre, puedes llenarte el estómago de comida hasta explotar. Entradas, platos principales y postres se ofrecen en largos pasillos para servirse hasta reventar. La estrella del lugar en forma de postre: el flan de coco.

6

Status

Si uno visita la ciudad con ganas de deleitarse con sabores del altiplano, una buena opción es este pequeño restaurante del centro de la ciudad: Status, en Virrey Ceballos 178. Allí se puede degustar el típico ceviche peruano, el ajiaco de conejo, el chicharrón de pescado, el ají de gallina y mucho más. Con una estética antigua, tipo bodegón, es un paso obligado para perderse en este sabor norteño y por poco dinero.

7

El Boliche de Darío y Lo de Charly

Estos lugares no brillan por sus salones ni por su servicio, pero sí por conservar el sabor de las parillas tradicionales y abundantes, a buen precio. En El Boliche de Darío, en el barrio de Caballito, se puede comer toda la carne y achuras que quieras por poco más de 10 dólares (sin bebida). Empanaditas salteñas para empezar, bandejas con chinchulines, riñones, mollejas y ricos cortes de carne: asado, vacío, lechón, matambre a la criolla, etcétera. La recomendación: ¡Las papas fritas! Y si el hambre ataca 24 horas, Buenos Aires tiene la solución: la parrilla Lo de Charly (Alvarez Thomas 2101), en el barrio de Villa Urquiza. Con un salón poco lujoso, ofrece un servicio de primera desde hace más de 15 años. Con promociones o la opción de tenedor libre, Charly alberga noctámbulos con cortes deliciosos como colita de cuadril, entraña, costillitas de cerdo o bondiolas.

8

Sarkis

Si el paladar pide sabores árabes o armenios, Sarkis (Thames 1101) es un paso obligado por el barrio de Palermo. Siempre repleto de comensales (hay que ir bien temprano, antes de las 20:00), ofrece sabores deliciosos como hummus, tabulé, falafel, fatays, kafta al fierrito y más y más. Una fiesta de la comida en pequeños platos para compartir y disfrutar. Los camareros, en su mayoría, tienen una simpatía única y el salón es cálido, limpio y ordenado. La curiosidad del lugar: si ven una señora tejiendo o leyendo cerca del baño, anímense a que les lea el futuro con la borra del café.

9

1810

Si el plan es comer algunas de las comidas regionales de Argentina, una buena opción para conocer los sabores del norte del país es el restaurante 1810. Empanadas tucumanas, humitas, locro, carbonada, mondongo a la criolla, lentejas, pastel de lomo a la criolla, etcétera. Importante: acompañar la comida con un delicioso Malbec argentino (aunque esto hará subir el precio) y tratar de no probar estos platos en días de mucho calor. El postre para la noche perfecta: flan casero con dulce de leche y crema o quesillo con miel de caña.

10

Jauja y Rapa Nui

Cerrar una noche en Buenos Aires sin un helado, sobre todo en verano, es un pecado. Herencia europea, la ciudad del calor húmedo ofrece en cada barrio opciones de gran calidad y con multiplicidad de cremas y frutas. Una opción de vanguardia y económica son los Helados Jauja (Cerviño 3901), en el barrio de Palermo. Llegados hace pocos años a la ciudad desde el sur de Argentina, ofrecen una variedad de gustos únicos y fuera de lo común: ristretto, tiramisú, merengueche, lemon pie, anarangibre... También es un pecado no probar su variedad de chocolates. Y si de chocolates se trata, una competencia en sabores y cremas es la casa, también del sur, Rapa Nui. Su pastelería, heladería y chocolates están entre las delicias dulces más fuertes de la ciudad. Sus sabores de helados también se salen fuera de lo normal y uno puede apagar el calor con cheesecake de frambuesa, chocolate rapanuino, tramontana y fra-nui.

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