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Rutas urbanas

La imaginación de una ciudad

El mejor ‘disseny’ se cuela en la vida diaria y la ilumina.

Diez creadores eligen lugares emblemáticos de Barcelona: hoteles, plazas, tiendas y hasta un antiguo lavadero.

La azotea de La Pedrera, vista desde la terraza del hotel Actual de Barcelona. / Massimiliano Minocri

Con Miguel Milá y otros nueve destacados profesionales como guías recorremos la ciudad catalana para descubrir algunos de los espacios que la han convertido en un referente.

Emoción en el hotel

Miguel Milá

Entrada del hotel Camper de Barcelona. / Gianluca Battista

Que empezara su carrera profesional en plena crisis de la posguerra española y que encima triunfara, resulta ejemplarizante para los jóvenes diseñadores que comienzan ahora su despliegue empresarial. Hoy, varias crisis después, Miguel Milá (Barcelona, 1931) sigue creando y siendo espejo para varias generaciones dentro del diseño catalán. Es uno de los diseñadores europeos más importantes del último siglo, y hasta su estudio en el número 2 de la plaza de Sant Jaume va casi cada día en busca de soluciones útiles y simpleza formal. Esta misma plaza es su rincón personal más destacado dentro de Barcelona: “Aquí nací y aquí tengo mi estudio”.

El creador de piezas míticas como las lámparas TMC, TMM o Cesta, y del banco NeoRomántico, presente en cientos de ciudades, escoge varias localizaciones en su ruta esenciales dentro de la ciudad. Empezaría sus pasos hacia la Casa Milà, La Pedrera, (www.lapedrera.com; 934 84 59 00; paseo de Gracia, 92). “Ha sido para mí”, dice, “por su enorme interés en arquitectura y diseño, una fuente de inspiración”. Unos metros más allá, Miguel Milá se dejaría caer por la tienda Vinçon (www.vincon.com; paseo de Gràcia, 96), la referencia en diseño para casi todos los creadores, de la que afirma que “por su criterio en la selección de los productos siempre tiene un gran interés creativo con gran influencia en la cultura”.

Ganador del Premio Nacional de Diseño Industrial en 1987, Milá también busca referencias más contemporáneas dentro de la Barcelona del diseño, esta vez en el hotel Camper (www.casacamper.com; 933 42 62 80; calle d’Elisabets, 11). “Me gusta por sus aportaciones creativas al confort y a la emoción estética”, asegura. En 2007, Milá recibió un homenaje a su carrera a cargo del FAD (Fomento del Arte y el Diseño), y precisamente es su sede en un antiguo convento en el barrio del Raval (www.fad.cat; 934 43 75 20; plaza dels Àngels, 6), una de sus paradas habituales, “por su profunda vinculación con el diseño industrial, el diseño gráfico y otras artes”. Palabra de maestro.

Arquitectura crítica

LaCol

Los miembros del colectivo de arquitectura LaCol delante de una de las fábricas del complejo Can Batlló.

Este colectivo de jóvenes arquitectos se ha establecido en el barrio de Sants y una visita a su espacio (calle de Ciceró, 5, local) debería formar parte de las rutas de adictos a la creatividad. Su principal proyecto es la dinamización de Can Batlló (www.canbatllo.org, calle de la Constitució, 19), un conjunto de fábricas gigantesco que están rescatando con ayuda de los vecinos. “Es el recinto fabril más grande que sigue en pie en Barcelona, sus naves y callejones son testimonios únicos de una época; desde que en 2011 entraron los vecinos, con la cesión de una de sus naves para ellos, se ha convertido en un referente de diseño participativo y del uso de materiales reciclados”, cuentan. Y como amantes de las segundas oportunidades a los objetos recomiendan los mercadillos de segunda mano: Els Encants (calle del Dos de Maig con plaza de Les Glòries), que se celebran cada lunes, miércoles, viernes y sábados, y el mercado dominical de Sant Antoni (provisionalmente en la calle de Urgell, entre las calles de Floridablanca y Tamarit, domingos de 8.30 a 14.30).

Su pensamiento crítico a la hora de plantear proyectos y analizar la ciudad les lleva también a hablar de Consell de Cent 159 (www.c-159.com), un nuevo espacio para diseñadores y artistas jóvenes situado en la calle del mismo nombre. “Es un ejemplo de interior oculto, un sitio perfecto para demostrar que la mezcla de usos dentro de la ciudad no solo es posible, sino que es necesaria”, cuentan sobre este lugar con una infinita chimenea de ladrillo que alberga talleres y tiendas.

Y concluyen: “Todo el mundo debería visitar los Safareigs d’Horta, en la calle de Aiguafreda, uno de esos lugares de diseño sin diseñadores, de arquitectura popular que misteriosamente ha llegado hasta nuestros días”. En este desconocido espacio de diseño funcional se lavaba ropa antiguamente con la máxima economía.

Una fachada radiante

Nani Marquina

El exterior de vidrio de Roca Gallery fue proyectado por Carlos Ferrater (estudio de arquitectura OAB).

“Barcelona ha sabido crear una identidad propia de la mano del diseño (…), pero no siempre ha recibido el apoyo público, ya que a día de hoy aún no existe en la ciudad un museo que represente el diseño”. Nani Marquina (Barcelona, 1952), una de las creadoras barcelonesas más internacionales, es buena portavoz para esta demanda del sector. Una diseñadora que lleva creando alfombras y productos textiles desde 1987 y que es un referente desde que, además, abrió su tienda y showroom en el número 256 de la calle de Rosselló, habitual lugar de peregrinaje para buscadores de tendencias en el interiorismo. Este local ganó en 2010 el Premio Barcelona, la Mejor Tienda del Mundo, otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona.

Pero Marquina también tiene su ruta personal en la urbe, donde lleva viviendo cerca de 60 años. Desde hace meses está obsesionada con la fachada de vidrio que el estudio de Carlos Ferrater (OAB) ha proyectado en la Roca Gallery (www.rocabarcelonagallery.com; 933 66 12 12; calle de Joan Güell, 211). “Es un buen ejemplo de una empresa que invierte en diseño y abre sus puertas a la ciudad para explicar de una manera fácil y accesible cuál es el resultado de su trabajo”, asegura.

Como todos sus colegas, se deja caer por la tienda Vinçon a quemar la tarjeta, y para ver exposiciones y aprender sobre lo que hacen o hicieron sus compañeros de profesión pisa con inquietud la sede del FAD (plaza dels Àngels, 6). Pero donde disfruta es en Palo Alto (www.paloaltobcn.org; 671 23 05 45; calle de Pellaires, 30-38), el antiguo complejo fabril fundado en 1997 que acoge 19 estudios de creación. “Es un pequeño oasis dentro del barrio industrial de Poblenou; allí tienen el estudio Mariscal y Fernando Salas y otros reconocidos creadores de Barcelona”. Y añade: “Es un lugar único donde también se puede comer o tomar algo en su cantina”. Porque de restauración y diseño también sabe mucho Nani Marquina; de hecho tiene un restaurante fetiche donde se la puede ver a menudo, el Mordisco (www.grupotragaluz.com; 934 87 96 56; pasaje de la Concepció, 10). “Es un mítico restaurante de los pasados años ochenta, donde nos reuníamos gente del mundo del diseño, y que ahora se ha reconvertido. Me encanta su techo transparente”, comenta. Aunque al oído, discreta y convencida, asegura que su lugar más personal en Barcelona sigue siendo la azotea de La Pedrera, el horizonte más sereno y contemporáneo un siglo y pico después de su construcción.

Para niños de cualquier edad

Álvaro Catalán de Ocón

La tienda de diseño infantil Nobodinoz, en Barcelona.

Álvaro Catalán de Ocón (Madrid, 1975) estuvo cinco años viviendo en Barcelona, hasta 2009. Fue en esta ciudad donde se gestó su mayor éxito, su lámpara La Flaca, que produce Metalarte. “Mi día comenzaba cruzando la calle de Séneca camino del trabajo, allí había una pequeña tienda de lámparas con una selección exquisita y siempre a la última, Diagonal Projectes Il·luminació” (www.xucla.net; 934 15 14 14; calle de Séneca, 6).

Vuelve a Barcelona siempre que puede, aunque nota cambiadas algunas cosas, como, por ejemplo, uno de sus restaurantes fetiche, Flash Flash (www.flashflashbarcelona.com; 932 37 09 90; calle de La Granada del Penedès, 25). “Era mi lugar favorito para llevar a mis primeros clientes, y mi tortilla estrella era la panadera; como hoy ya no se puede fumar tuvieron que eliminar los ceniceros Copenhague rojos de André Ricard, que eran el contrapunto al blanco dominante”, recuerda nostálgico.

Catalán de Ocón cita otro lugar, el entonces recién reformado hotel Casa Fuster (www.hotelescenter.es/casafuster; 902 20 23 45; paseo de Gracia, 132), porque vivió muy cerca. Ahora que es padre promete volver a una tienda por la que pasaba cada día de camino a su estudio, Nododinoz (www.nobodinoz.com; 933 68 63 35; calle de Séneca, 9), un espacio imprescindible para el diseño infantil que se acoge a la definición de Kid Art Design Store y que entonces miraba casi de lado. “Antes me asomaba a esta tienda con curiosidad, y a veces me atrevía a entrar con timidez y respeto; hoy, siendo padre, me lo compraría todo”.

Oasis en el Poblenou

Cristian Zuzunaga

El museo de arte contemporáneo Can Framis. / Carmen Secanella

Cristian Zuzunaga (Barcelona, 1978) ha vuelto a su ciudad tras estar 13 años en Londres, dos en Nueva York y uno en París. Ha diseñado tejidos para firmas como Kvadrat, Christophe Delcourt, Moroso, Nanimarquina o Ligne Roset, así como unos pañuelos de seda personalizados para la Tate Gallery de Londres que le han dado fama. Para él, la ruta esencial en Barcelona se centra en el este de la ciudad, en el distrito @22, entre Poblenou y Bogatell. Como icono de este nuevo barrio repleto de edificios futuristas de oficinas está la torre Agbar (www.torreagbar.com; avenida Diagonal, 211), de Jean Nouvel. Y muy cerca de allí, también teniendo como referencia al arquitecto francés, el Parc del Centro del Poblenou (avenida Diagonal, 130).

Parece que de Londres se ha traído el gusto por los jardines secretos y los edificios semiescondidos, pues Zuzunaga tiene en su ruta otros espacios como el museo de arte contemporáneo Can Framis de la Fundació Vila Casas (www.fundaciovilacasas.com; 933 20 87 36; calle de Roc Boronat, 116-126), del arquitecto Jordi Badía, y su estudio Baas, “un oasis dentro de Poblenou, un refugio”, explica Zuzunaga.

Para combinar cocina tradicional y buenas charlas se esconde en La Balsa (http://labalsarestaurant.blogspot.com.es; 932 11 50 48; Infanta Isabel, 4). El restaurante, donde reina la madera, les dio a Óscar Tusquets y Luis Clotet el Premio FAD de arquitectura en 1979. Y al anochecer, el mirador de Arrabassada, con las vistas panorámicas más impactantes de Barcelona.

Interiorismo pionero

Jaime Hayón

Comedor del restaurante Flash Flash.

Aunque pueda parecer lo contrario, Jaime Hayón (Madrid, 1974) se conformaría con ir a Barcelona para hacer un plan austero y campestre, “ir a una esquinita en Montjuïc donde tirar la manta y hacer un pic-nic”, cuenta. Aunque no terminamos de creer del todo que el diseñador español más internacional de los últimos diez años se queda únicamente con esa oferta naturalista en la ciudad en la que vivió entre 2003 y 2007. Ha trabajado para firmas como Baccarat, Fritz Hansen, Bisazza, Bosa, Lladró o Established & Sons y no deja de pasarse por la tienda Vinçon del paseo de Gracia siempre que viene. “Es un lugar imprescindible en la ciudad”, afirma, aunque su nuevo lugar fetiche donde ver, comprar y aprender más sobre el diseño catalán sería el nuevo showroom de BD Barcelona Design (calle de Ramón Turró, 126).

Hayón, famoso por sus creaciones sinuosas, plásticas y coloristas, sorprende al marcar como referentes dos lugares clásicos del imaginario artístico y arquitectónico barcelonés. Por un lado, la Casa Batlló (www.casabatllo.es; 932 16 03 06; paseo de Gracia, 43), el edificio modernista que surgió de la mente de Antoni Gaudí (“siempre me ha encantado, desde la carpintería hasta las puertas y las rejas, es un conjunto muy especial”), y por otro, el Pabellón Mies van der Rohe (www.miesbcn.com; 934 23 40 16; avenida de Francesc Ferrer i Guàrdia, 7), que al diseñador madrileño le ciega “por el uso tan inteligente de la piedra y la simplicidad de sus formas”.

Como un lugar que en su momento fue ejemplo de vanguardia de interiores y comida, cita el restaurante Flash Flash. “Aun cuando ahora tienen más locales en otras ciudades, en su momento ofrecía un interiorismo muy inteligente y moderno”, resume.

Proyectos para vivir mejor

Fernando Amat

Entrada al showroom y tienda de BD Barcelona Design.

Fernando Amat (Barcelona, 1941) es un arquitecto que quería hacer que las cosas cotidianas fueran más bonitas y, sobre todo, más prácticas. Por eso, su firma y tienda, Vinçon (www.vincon.com; 932 15 60 50; paseo de Gracia, 96), es desde hace más de medio siglo un icono del diseño a dos pasos de La Pedrera de Gaudí. Él tiene un vicio, una manía que le llena y le calma: “Un paseo a pie por el recinto de Palo Alto en Poble Nou, donde logro entender por qué Claramunt, Salas o Mariscal, entre otros muchos, han escogido este refugio para trabajar”.

No tiene queja en cuanto a oficina se refiere, pues el edificio de Vinçon, en el que la familia Amat lleva trabajando desde 1941, es un lugar protegido, obra del arquitecto Antoni Rovira i Rabassa, que perteneció al pintor Ramón Casas y que forma parte de una de las manzanas más bellas de Barcelona.

La ruta de Amat seguiría por la tienda de su compañera Nani Marquina (www.nanimarquina.com; 932 37 64 65; Rosselló, 256). “Antes, cuatro privilegiados visitábamos el showroom de Nani; por suerte, ahora tiene su propia tienda abierta al público”, dice. Después continuaría por BD Barcelona Design (www.bdbarcelona.com; 934 58 69 09; Ramón Turró, 126), una empresa que surgió a principios de los años setenta de la mano de nombres como Lluís Clotet, Óscar Tusquets, Pep Bonet, Mireia Riera y Cristian Cirici, cuyas siglas significan realmente Bocaccio Design. Amat responde sobre la unión entre gastronomía e interiorismo: “Me gustaría ir a un restaurante en el que se comiera bien, pero que no tuviera platos cuadrados o con formas extrañas; el diseño y la comida está demostrado que no son muy buenos amigos”.

El vermut de las doce

Anna Gasulla

El bar y vermutería Morro Fi.

Su Barcelona está en la plaza dels Àngels, detrás del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, CCCB (www.cccb.org; 933 06 41 00; Montalegre, 5), en una plaza ocupada por tres terrazas de bares donde puedes observar lo que la ciudad es para Anna Gasulla (Barcelona, 1972), una joven diseñadora gráfica. “Aquí sentada puedo mirar el gran mural de cerámica Barcelona de Chillida, una pancarta-instalación sobre el barrio con la palabra “Ravalear” que hice en la agencia SCPF, una instalación del festival The Influencers con caras de fotógrafos y un pequeño grafiti que recuerda a alguna pieza de op art; es un rincón rico, donde se mezclan muchas cosas”, cuenta.

El Pati de les Dones, en el interior del CCCB, sería la siguiente parada tras tomarse una caña en las terrazas cercanas. Y después,

Morro Fi (http://morrofi.wordpress.com; calle del Consell de Cent, 157), una vermutería-bar de tres amigos, punto de reunión de los nuevos diseñadores en Barcelona. “Es un sitio como los de antes, donde sabes que puedes ir solo y acabarás teniendo una muy buena charla; es un lugar para conocer el diseño a través de sus diseñadores y sus voces; además, acompañado de un vermut o una caña bien tirada”.

A Gasulla le gusta andar por su ciudad con el ojo de captadora de tendencias y nuevas formas artísticas, por eso recomienda caminar con tranquilidad para descubrir alguna de las piezas efímeras de Francisco de Pájaro (www.franciscodepajaro.net) y su proyecto El arte es basura; “es un extremeño afincado en la ciudad que reivindica el arte grafitero y las intervenciones urbanas”.

Un restaurante especial

Ramón Prat Homs

El café Federal, en Barcelona. / Massimiliano Minocri

Ramón Prat Homs (Barcelona, 1961), editor, diseñador gráfico y fotógrafo, fue responsable de la editorial Actar y comisario del DHUB (Disseny Hub Barcelona) hasta 2012. Nos descubre un pequeño rincón de inspiración australiana a dos pasos de Poble Sec. En el Federal Café hacemos la primera parada (www.federalcafe.es; 931 87 36 07; Parlament, 39), un espacio que recoge detalles de Federal, un pequeño pueblo en el norte de New South Wales (Australia).

Y con la sensación de que este café no deja de ser un sitio extraño y maravilloso, nos colamos en otro local: el Abac (www.abacbarcelona.com; 933 19 66 00; avenida del Tibidabo, 1), “una buena combinación entre hotel y restaurante de alto nivel”, dice. Luego Prat nos acompaña a la Fábrica Moritz (www.moritz.com; 934 26 00 50; ronda de Sant Antoni, 41), un complejo fabril donde beber buena cerveza y observar los juegos de luces entre muros de ladrillo y cristal. “Es un caso único por su oferta múltiple y muy bien resuelto en una opción arriesgada”, explica sobre la reforma de Jean Nouvel.

Ahora sus pasos nos llevan a la otra punta de la ciudad, al distrito 22@, el más tecnológico y futurista. Nos paramos frente al edificio Media-Tic (www.22barcelona.com), de Enric Ruiz Geli. Y para finalizar, su lugar más especial: el paseo de les Aigües. “En la parte ascendente del Parc de Collserola me gusta el contraste que ofrece lo que aún parece un paisaje poco colonizado con una ciudad muy densa y el mar de fondo. Aquí sientes vértigo por lo que es capaz de hacer el ser humano, bueno y malo”.

¡A la una en Il Giardinetto!

Francesc Pons

Comedor del restaurante Il Giardinetto.

Su nombre empezó a sonar con fuerza cuando firmó Sandwich & Friends (www.sandwichandfriends.com; 933 10 07 86; paseo del Born, 27), donde se alternaba fastfood con murales de Jordi Labanda en un espacio amplio y luminoso en pleno barrio del Born. Pero Francesc Pons (Barcelona, 1967) es también un corredor nato de las calles de su ciudad.

Es puntual siempre, quizá lo haya aprendido en la tienda Pita Barcelona (www.pita.es; 933 40 63 46; avenida Meridiana, 223), un espacio de relojes diseñados y producidos en Barcelona desde un pequeño taller que Pons gusta de visitar, “están creados por expertos en relojería de todo el mundo, hay siempre una gran lista de espera”, explica.

Para sus proyectos suele acudir a Room Service (www.roomservicebcn.com; 933 02 10 16; Àngels, 16), “una tienda galería de muebles y objetos de diferentes procedencias muy bien escogidos”. Pero donde disfruta mucho, leyendo y hojeando, es en la librería galería Ras (www.rasbcn.com; 934 12 71 99; Doctor Dou, 10).

Y cita también Vinçon porque “sigue siendo la tienda de objetos de diseño por excelencia de Barcelona”, asegura. Y para despedirse, “el restaurante más bonito de la ciudad”. Habla de Il Giardinetto (www.ilgiardinetto.es; 932 18 75 36; calle de la Granada del Penedès, 28), un espacio grandioso que simula un jardín, diseñado por Alfonso Milà y Federico Correa.

 

Mapa de Barcelona / JAVIER BELLOSO

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