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VIAJEROS URBANOS

La taberna del ajo de Riga

En este restaurante letón todo lleva la hortaliza que le da nombre, incluso los postres o el vodka

El vodka, también con ajo.
El vodka, también con ajo.

Entre las estrechas calles del casco antiguo de Riga, declarado patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco en 1997, los viajeros pueden encontrar todo tipo de bares y restaurantes donde reponer fuerzas después de un largo día de caminata y visitas. La oferta es tan variada, con establecimientos de comida autóctona, asiática, italiana o comida rápida americana, entre otros, que en una de esas remotas y bellas calles adoquinadas una pequeña taberna puede pasar inadvertida al visitante.

La decoración de interior es principalmente de madera, muy sencilla y minimalista, huyendo de los viejos estereotipos de las tabernas. Ahora bien, al entrar uno percibe que se encuentra en un lugar diferente y animarse a probar el menú puede resultar toda una experiencia... especialmente si no nos gusta el ajo. El Ķiploku krogs (que en español significa La Taberna del ajo) es un lugar que cumple literalmente con su nombre. Todo en el menú de este único restaurante tiene ajo, desde la sopa de ajo y salmón, a la parrillada de carne con salsa de ajo. Todo servido con pan de ajo remojado, si uno se amina, con salsa a base de éste también. ¿Y el postre? ¿Qué tal si nos aventuramos con un helado de ajo cubierto de un poco de salsa? Sabe mejor de lo que suena. Y para los verdaderos amantes de este bulbo, que en la antigua Grecia era considerado como un potente afrodisíaco y es uno de los alimentos con mayor número de propiedades benéficas para el organismo, la taberna también ofrece bebidas espirituosas con sabor y aroma a ajo; cerveza, vino caliente e incluso… ¡vodka!

Con precios moderados, la taberna (calle Jēkaba 3/5, entrada por Maza Pils. 00371 371 672 11451) se ha convertido en una de las sensaciones culinarias de la capital letona en los últimos años. Abre todos los días desde las 12 del mediodía a las 11 de la noche, y merece una visita aunque no seamos apasionados de las comidas con ajo. Lo peor que nos puede pasar es que después de la comida, el aliento nos delate.