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Con la mirada en el firmamento

En la ciudad nos esperan los planetarios y observatorios astronómicos. En el campo, casas rurales donde descubrir los astros.

Más lejos, el alucinante cielo estrellado del desierto de Atacama, en Chile

Y una cita especial: el eclipse total de sol que se verá a mediados de noviembre, por ejemplo, desde Australia

Observación de estrellas en el monte Sinaí, en Egipto. / Stefan Seip

Aquí abajo tenemos la crisis económica, los famosos, los grandes eventos gastronómicos, los taxis, las novedades editoriales, los tuits de los cantantes. Hoy en día la realidad es tan hiperreal y tan ubicua, hay que prestarle tanta atención permanentemente, que la vida cotidiana resulta poco trascendente. Tal vez una de las pocas maneras de reencontrarse con el misterio de la existencia y la grandeza del cosmos sea, precisamente, mirar hacia arriba y contemplar los mismos astros que inquietaron a los antiguos, que les plantearon muchos interrogantes y les dieron solo alguna respuesta.

Los cielos chilenos están entre los mejores del mundo para practicar la astronomía

Sin embargo, no es tan fácil, al menos si usted vive en una gran ciudad. Nos han robado el cielo: la contaminación lumínica hace que el cielo brille mortecinamente y se pierda la visión de la mayor parte de las estrellas. El imponente espectáculo natural del firmamento, que acompaña al hombre desde el inicio de los tiempos, se ha apagado en muchos lugares. Quizás en respuesta a esta situación y a la querencia natural del hombre de escrutar los abismos estelares, las propuestas de turismo astronómico van en aumento: casas rurales, observatorios, asociaciones, centros de investigación o agencias de viajes especializadas aúpan al viajero a las estrellas. He aquí algunas de ellas.

LAS CASAS DE LAS ESTRELLAS

Observación de estrellas en Sagides (Soria). / A. SOBRINO

1 - Una noche soriana

A los pies del Moncayo, en Borobia, Soria, unos pioneros del turismo astronómico llevan casi 10 años acercando las estrellas al público. El Observatorio El Castillo (www.ccborobia.com/) ofrece observaciones nocturnas, amenizadas con música y tertulia, y también observaciones diurnas en las que se adentran en la ajetreada física del Sol. Como alojamiento hay un refugio para grupos situado en un antiguo barracón de una mina de hierro, un centro de turismo rural equipado con nueve estancias dedicadas cada una a un planeta del sistema solar y otra casa rural de cuatro habitaciones. Lo ideal es embarcarse en el paquete “Una noche cerca de las estrellas”, que incluye cena, noche de observación, alojamiento y desayuno. Además, se ofrecen rutas de senderismo para disfrutar durante el día de la rica naturaleza del Moncayo y, puntualmente, cursos de astronomía más avanzada.

2 - A un paso del castillo de Montedono

En el verano de 1998 un gran incendio asoló la parte central de Cataluña. En Castelltallat, Barcelona, a modo de recuperación de la zona, se creó el Observatori Astronòmic de Castelltallat, en un lugar privilegiado, aledaño al castillo de Montedono, del siglo VII, la iglesia de San Miguel, de 1031, y una rectoría de 1640 (más o menos, la época de Galileo Galilei) que ahora, restaurada, alberga una sala de exposiciones, un auditorio para conferencias y su tienda de artículos relacionados con la astronomía. Se realizan observaciones nocturnas y diurnas, se ofrecen estancias a músicos electrónicos para que se inspiren en el universo y se desarrolla un programa, aún en proceso, de astronomía táctil para invidentes. El visitante puede pernoctar y disfrutar de la gastronomía y la rica naturaleza de la zona en las 25 casas rurales que hay en los alrededores.

3 - Del Montsec al cielo

Sin salir de Cataluña, en Lleida, el Parc Astronòmic de Montsec, muy bien equipado, también investiga (por medio del Institut d’Estudis Espacials de Cataluña) y divulga lo que nos dicen los cielos (destaca el Ojo de Montsec, instalación que combina planetario y cúpula de observación).

4 - Casonas asturianas

Los tres apartamentos de L'Obersatoriu se llaman Arturo, Altair y Vega

L’Observatoriu, situado en Muñas de Arriba, en el concejo asturiano de Valdés, cuenta con tres apartamentos en casonas de piedra decorados al más puro estilo rural asturiano y bautizados con el nombre de tres estrellas: Arturo, la gigante roja de la constelación del Boyero, la tercera más brillante del firmamento, Altair, la que más destaca en la constelación del Águila, y Vega, la principal estrella de la constelación de la Lira. El complejo cuenta con un observatorio aledaño a un hórreo tradicional en el que escrutar estas y otras estrellas.

5 - En la serranía del Alto Turia

Los niños, las asociaciones, incluso las familias, pueden pasar un enriquecedor fin de semana en la Escuela de Ciencias Cosmofísica, situada entre bosques de pinos en la Titaguas, Serranía del Alto Turia, Valencia. La escuela está bien equipada: tiene planetario, observatorio astronómico, garita meteorológica o museo de fósiles, porque aquí además de astronomía se atreven con la botánica, la paleontología o la meteorología, entre otras cosas.

GRANDES OJOS EN EL CIELO

1 - Un pionero de 1790

Hay un pedazo de la historia de la astronomía al lado del madrileño parque del Retiro. El Real Observatorio Astronómico de Madrid, de 1790, pionero en el país, fue fundado por Carlos III por iniciativa de Jorge Juan. Reserva mediante particulares, grupos y escuelas pueden visitar el edificio de corte neoclásico diseñado por Juan de Villanueva. En la visita se recorre el edificio, con su colección de instrumentos astronómicos y geodésicos del siglo XIX y XX, además de los jardines. Destaca la reconstrucción del gran telescopio reflector de 60 centímetros de diámetro y 25 pies de longitud fabricado por el famoso astrónomo William Herschel en 1804, que fue destruido por las tropas napoleónicas y que ahora está instalado en un nuevo edificio de cristal construido para su exhibición.

2 - Planetarios para elegir

“Un planetario es un sitio de difusión cultural sobre la astronomía y ciencias afines, cuyo núcleo duro es la sala de proyección, una cúpula donde se proyectan documentales de producción propia o ajena”, explica Asunción Sánchez, directora del de Madrid. En España la mayoría de los planetarios están dentro de los museos de la ciencia, como los Cosmocaixa de Barcelona y Alcobendas (Madrid), el Parque de las Ciencias de Granada o la Ciudad de las Ciencias y las Artes de Valencia. Los planetarios de Pamplona, Castellón y Madrid son independientes.

El Gran Telescopio Canarias en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La Palma. / Andoni Canela

3 - El Instituto Astrofísico de Canarias

Si hablamos de astronomía en España, tenemos que hablar de la joya de la corona, el Instituto Astrofísico de Canarias, uno de los centros dedicados a esta ciencia más importante de todo el planeta. Allí está el mayor (y uno de los más avanzados) telescopio del mundo, el gran telescopio de Canarias (Grantecan), con un espejo primario de 10,4 metros, que investiga asuntos como los agujeros negros, las estrellas y galaxias más distantes o más débiles, o los elementos químicos que se generaron tras el Big Bang.Para el correcto funcionamiento de sus observatorios, uno en el Roque de los Muchachos (isla de La Palma) y otro en el Teide (isla de Tenerife), una parte de Canarias goza de una envidiable ley de protección del cielo, que lo mantiene limpio de contaminación lumínica (que nubla el cielo), contaminación radioeléctrica (que puede interferir con el instrumental), contaminación atmosférica (que degrada la atmósfera) y hasta rutas aéreas (que puede interferir con las observaciones). Todo al servicio de la ciencia. El instituto recibe visitas en sus instalaciones entre los meses de abril y diciembre y solo durante el día. Para ello deben formarse grupos de al menos 15 personas y ser concertadas previamente en el teléfono 922 65 62 62.

4 - Senderismo astronómico

El gran telescopio de Canarias tiene un espejo primario de 10,4 metros y con él se investigan, por ejemplo, los agujeros negros

No solo el instituto aprovecha los impolutos cielos canarios. Astroeduca es una empresa radicada en la isla de Gran Canaria que ofrece actividades como el senderismo astronómico: un paseo nocturno de dos horas, con linterna, por la parte alta de la isla en la que se va explicando el cielo. También tienen un observatorio con cúpula en el jardín del hotel Meliá Tamarindos. Además son promotores de la Star Party Canarias, que una vez al año congrega a los fanáticos de las estrellas con sus telescopios.

5 - Astrofotografía en La Palma

En la isla de La Palma trabaja AstroTour, que ofrece actividades como la Noche AstroTour de observación, sesiones para practicar la astrofotografía y llevarse a casa un trocito del firmamento, o la ruta de los Senderos Sagrados de los Awara, un recorrido arqueoastronómico donde se conoce la forma de vida de este pueblo, habitantes originarios del lugar muy influenciados por el ciclo de las estaciones.

JAVIER BELLOSO

VIAJES LEJANOS

1 - Auroras boreales en Noruega

Las partículas cargadas que el sol expulsa en forma de viento solar llegan a la atmósfera y entran en peculiar danza con el campo magnético terrestre, produciendo una luminosidad abracadabrante: son las auroras boreales. El Expreso del Litoral es una iniciativa de la compañía noruega de viajes de exploración Hurtigruten para verlas de cerca, colgando del cielo como fantasmales telas fluorescentes. A lo largo de 12 días, este barco de línea, que navega bajo la bandera del servicio postal, parte de Bergen y recorre las costas más salvajes de Noruega (la de Tromsø, Finnmark o Nordland) a través de la larga noche polar hasta llegar muy al norte, al puerto de Kirkennes. Luego da la vuelta.

2 - Un crucero por Australia

La empresa TravelQuest International también llega lejos, muy lejos, para observar fenómenos astronómicos no visibles desde su lugar de residencia. Han organizado viajes a Costa Rica y también a Arizona y Nuevo México. El próximo noviembre preparan cruceros por Australia y Papúa Nueva Guinea para ver el eclipse solar completo (el 13/14 de noviembre).

3 - El cielo casi se puede tocar en Atacama

Telescopio del observatorio astronómico turístico de Collowara Andacollo, en Chile. / Andoni Canela

Los cielos chilenos están entre los mejores del mundo para practicar la astronomía. Por eso, aupados a los Andes, hay grandes centros astronómicos internacionales. Por ejemplo, el Proyecto ALMA, que da sus primeros pasos en el desierto de Atacama, consistente en un conjunto de 66 radiotelescopios (grandes antenas parabólicas de 12 metros de diámetro). Por eso el Turismo Astronómico en Chile está viviendo gran desarrollo: se ofrecen viajes turísticos a San Pedro de Atacama, donde, además de los observatorios, se pueden visitar los géiseres del Tatio, el paraje desértico del valle de la Luna o del valle de la Muerte, o las lagunas altiplánicas, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Otro destino es el valle del Elqui (cuna de la poetisa Gabriela Mistral, allí está su museo), donde se encuentran los principales observatorios turísticos, Mamalluca y Pangue, entre otros. Casi se puede tocar el cielo con los dedos.

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