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VIAJEROS URBANOS

La fiebre del mercadillo en Barcelona

Va de Maletas es un mercadillo en el que uno puede ir a vender lo que le quepa en una maleta

Este fin de semana hay varios encuentros para intercambiar o comprar ropa de segunda mano

Después de agosto se celebra Lost and Found, quizá el más grande y exitoso de estos eventos

Mercadillo de flea market.
Mercadillo de flea market.

Durante muchos años, si querías ir a un mercadillo de trastos y ropajes de segunda mano en Barcelona, prácticamente la única opción que tenías era acercarte a Els Encants, un espacio entrañable a la sombra de la siempre urbanísticamente problemática Plaça de les Glòries. Pero el interés de ese clásico mercado siempre ha sido más antropológico (zoológico, incluso, según el día de la semana) que turístico o hasta comercial. Así, cuando a mediados de los 90, la ropa de segunda mano empezó a llamarse vintage y los clientes que buscaban este tipo de producto dejaron de hacerlo por necesidad de abrigo y empezó a llegar gente en busca de cubrir otro tipo de necesidades, más hedonistas y tendenciosas, Barcelona se llenó de tiendas de ropa de segunda mano. Pero seguía siendo complicado encontrar un mercadillo en el que se sirvieran las tendencias de viejo. Cuando ibas a Madrid, no te perdías El Rastro por nada del mundo. En Portobello se hablaba catalán. Poco a poco, el público medio descubrió que existía una tienda como Lailo (Riera Baixa, 20), y el público tres cuartos convirtió en locales de referencia espacios como Le Swing (Rec, 16. (0034) 93 3101 449) o ese macro espacio de lo vintage que es Holala! (Valldonzella, 4 (0034) 93 3020 593), el Zara de la ropa de segunda mano. Se avistaron incluso modernos entrando y saliendo de las tiendas Humana.

Hoy, con la prima de riesgo en órbita y la clase media de las marcas de moda (y la otra, también) en serio peligro de extinción, volvemos a mirar hacia lo vintage como opción estética, además, claro, de asequible e incluso sostenible. La diferencia es que, como anunciaban en The Guardian a principios de año, el mercado está saturadísimo, la mayoría de las grandes tiendas del ramo –las que no han apostado por el vintage de gama alta, como sería el caso en Barcelona de Paris Vintage (Carrer del Rosselló, 237. (0034) 93 3685 831), por ejemplo– siguen ofertando parkas del ejército alemán en invierno, camisas de cowboy con motivos cárnicos en otoño, polos a rayas con manchas de café con leche en verano y Levi’s 501 todo el rato, suba o baje la cintura propuesta por las grandes firmas (desde hace dos años, el 501 recortado a la altura de la entrepierna es el ítem definitivo de la modernez festivalera). A no ser que pienses adquirir un YSL de finales de los 70 como inversión –el coleccionismo de alta costura vintage es el nuevo coleccionismo de arte, así que, Tita, la próxima vez que necesites cash, mira en el armario no en el museo-, es cada vez más complicado que encuentres en las tiendas de segunda mano aquello único y a la vez asequible que ha convertido lo vintage en una de las fuerzas motrices de la industria de la moda durante las dos últimas décadas.

Y bueno, como esto de la ropa se supone que vive de la creatividad, estaba claro que, si no nos daban piezas originales, al menos, nos tocaría encontrar formas originales de comprarlas. Esa pulsión había que canalizarla de alguna manera. Y así también, como Barcelona es una ciudad de extremos, la capital catalana ha pasado de no tener mercadillo en el que adquirir algo que vaya un poco más allá de los packs de tres calzoncillos que se cayeron de algún camión, o las paellas que alguien se dejó olvidadas en algún contenedor del puerto, a convertirse en una de las ciudades de Europa en la que más espacios de estas características acoge cada semana. Este mes, por ejemplo, cada sábado se realiza Va de Maletas, un mercadillo ubicado en el restaurante Biocenter (Pintor Fortuny, 25) y que sirve como síntoma de un campo que empieza a saturarse: posee un concepto diferenciador. En su caso, que todo lo que lleves para vender allí debe caberte en una maleta. Los mismos creadores de este evento son los responsables de Two Market, evento que acostumbra a ocupar el fin de semana entero. El sábado en una ubicación; el domingo, en otra.

Este domingo, además, se celebra en el Poble Espanyol (Av. Francesc Ferrer i Guàrdia, 13) una nueva edición de Demanoenmano, un evento bimensual que mezcla espacios en los que comprar o intercambiar ropa con otros en los que artesanos o artistas muestran y ponen a la venta sus creaciones, e incluso cuenta con un lugar destinado a la promoción de actividades culturales, de servicios, o de lo que sea. Un día antes, en Poble Sec, y dentro de las fiestas del barrio, tendrá lugar Poble Dub Sec, un mercadillo abierto a tiendas, marcas y creadores locales.

Una vez pasado el mes de agosto volverá Lost and Found –junto a Flea Market y Brick Lane- tal vez el más grande y exitoso de estos mercadillos. Será el 23 de septiembre en la Plaça del Mar –la originalidad y el atractivo de la ubicación son clave para el éxito de estos eventos-. Habrá comida, bebida, dj’s y paradas de particulares (también de alguna pequeña e interesante tienda, como Fusta’m) que previo pago de 30 euros por módulo de 2 metros por 2 metros pueden acercarse y vender desde libros hasta vinilos, pasando, claro, por ropa y complementos.

El listado de eventos es casi inabarcable y el perfil de los mismos es cada vez más amplio y atractivo. Desde liquidaciones de grandes bibliotecas hasta eventos alrededor del trueque. Lo mejor para no perder pie es entrar en la web de Millor que Nou, un espacio consagrado al reciclaje, el trueque, la reparación y la venta de artículos de segunda mano, que no solo cuenta con un detallado calendario de eventos alrededor de estas actividades, sino que también ofrece consejos prácticos y soporte técnico y moral a quienes quieren adentrarse en una forma de consumir tan atractiva que casi no parece ni consumo.