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Reportaje:PLANAZO EN LA GOLETA

Playa, ruinas y un Oscar

Seis excursiones en tierra para animar el viaje en barco

PATRICIA GOSÁLVEZ 6 ABR 2012 - 07:00 CET

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La travesía en goleta por la costa turca se puede amenizar con excursiones de medio día para explorar la zona, rica en parajes naturales y en ruinas antiguas, puertos con encanto y hedonistas paradas gastronómicas.

01 La isla de 'Mediterráneo'

La isla donde se rodó la oscarizada Mediterráneo tiene varios nombres: Meis en turco, Kastellorizo y Megisti en griego, Castellorosso en italiano. Se llega en ferry desde Kas pero hay que llevar pasaporte porque, aunque está a dos kilómetros de la costa turca, es Grecia. Se nota en las ventanas azules de sus casas blancas y en los mezedes de sus restaurantes. Un pueblito pesquero (nueve kilómetros cuadrados, 200 habitantes y un par de taxis), hoy más volcado al turismo slow. Ideal para pasar el día y comer, por ejemplo, un estupendo pulpo a la brasa en la terraza emparrada del Olive Garden (www.kastellorizo.de). Por la tarde, el ferry hace resonar su bocina y los turistas se recogen.

02 Buscando la sombra

La garganta de Saklikent es la segunda más larga de Europa. Veinte kilómetros (cuatro de ellos transitables) de pozas heladas, cuevas, cataratas y alucinantes paredes rocosas. Un refugio umbrío del calor estival que conviene visitar temprano, antes de que se llene de excursionistas. En pasarelas y plataformas de madera hay bares para probar la trucha fresca del Xanthos, río que surca esta grieta hace miles de años.

03 Ruinas de la ciudad sumergida

Los sarcófagos de Kekova tienen forma de barco invertido y su quilla sobresale del agua como la tumba de un casco muerto. La zona fue devastada por un terremoto en el siglo II, y la parte tragada por el mar sigue siendo lo más visitado. Bajo el agua yacen necrópolis licias, casas con escaleras que no llevan a ningún lado y pilares llenos de algas entre los que nadan los peces. Las ruinas acuáticas se pueden recorrer en kayak.

04 Tumbas verticales

Para llegar a la antigua Caunos hay que anclar la goleta en Ekincik y tomar una gabarra para atravesar los cañaverales del río Dalyan. El clímax de la excursión (que puede incluir comida en la orilla del río y unos divertidos aunque masificados baños de barro sulfuroso) son sin duda las espectaculares tumbas licias talladas en las paredes del cañón como templos bidimensionales. Tienen fachada, pero no fondo.

05 Arena en los pies

Si alguien echa de menos embadurnarse de arena tras una semana de baños limpios desde el barco, la playa a la que ir es Oludeniz. Una larga lengua arenosa a la sombra del monte Baba Dag. En la orilla se alquilan fuerabordas para visitar el valle de las Mariposas, la cueva Azul o la isla de San Nicolás (donde vivió Papá Noel). Pero, ojo, algunos autodenominados Crazy Captains harán temblar a los más miedosos con sus saltos sobre las olas. Si te va la marcha, es muy divertido.

06 Una ciudad fantasma

Cuando se declaró la República Turca en 1923, pueblos enteros de musulmanes que vivían en la parte griega pasaron a la turca y lo mismo ocurrió con los cristianos ortodoxos del otro lado. Así, ciudades como Kayakoy se quedaron de golpe vacías. El terremoto de 1957 hizo el resto. Hoy, este pueblo fantasma, medio roto, medio en pie, es un lugar surrealista e inquietante, sobre todo cuando lo iluminan de noche.

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Una de las tumbas licias talladas en la pared a la entrada de la antigua Caunos. / DAVID MADISON

Fortaleza en la costa licia. / PATRICIA ORTEGA DOLZ

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